Cuando aquello sucedió no supe si en realidad había muerto o si sólo era una broma pesada de su parte. Tenía miedo de preguntárselo a mamá pues siempre lloraba. Yo, por mi parte, vivía en la desavenencia. Colocaba las cartas, hacía mi jugada y esperaba a que él correspondiera, pero le apenaba jugar conmigo; llegaba temprano a casa pues no fuera que él llegara más temprano y se comiera mi pan, pero creo que él ya había perdido para siempre el apetito.
Un día lo sorprendí a un lado de mamá mientras ella dormía. Contemplaba la parsimonia de su sueño, el ritmo armónico de su respiración.
A la mañana siguiente me despertó el barullo de la casa. Edgar había despertado de su coma, a mí nunca me sorprendió la noticia.
ort
2 de diciembre de 2012
Solar
Dijiste que era como una aurora sutil,
pero fue más que eso.
Yo sólo quería un alma tersa
en la cuál vaciar mi cuerpo.
Buscaba un ser luminoso
que destruyera mis miedos.
Dijiste que tu compañía sería
como el resplandecer de un nuevo sol.
Que juntos tejeríamos una nueva luz.
Pero toda luz es instantánea
cuando es centelleo.
Y en tu mirada encontré la claridad
de todas las cosas,
verte fue como resistir
el fogonazo de energía cinética
que se termina velozmente.
Dijiste que era como una aurora sutil,
pero fue más que eso,
fuiste un solar que me dejó en invidencia.
ort
pero fue más que eso.
Yo sólo quería un alma tersa
en la cuál vaciar mi cuerpo.
Buscaba un ser luminoso
que destruyera mis miedos.
Dijiste que tu compañía sería
como el resplandecer de un nuevo sol.
Que juntos tejeríamos una nueva luz.
Pero toda luz es instantánea
cuando es centelleo.
Y en tu mirada encontré la claridad
de todas las cosas,
verte fue como resistir
el fogonazo de energía cinética
que se termina velozmente.
Dijiste que era como una aurora sutil,
pero fue más que eso,
fuiste un solar que me dejó en invidencia.
ort
22 de noviembre de 2012
¡AVE ENVIDIA!
¡Áspid
punzante de la envidia, Ave!
Tú fustigas la calma que congela,
El rayo brota en la violencia, el ave
En paz se esponja y acosada vuela.
Tú fustigas la calma que congela,
El rayo brota en la violencia, el ave
En paz se esponja y acosada vuela.
Si hay en Luzbel emanación divina
En ti hay vislumbre de infernal nobleza,
Rampante, alada, la ambición fascina-
Y si tu instinto al lodazal se inclina
¡Reptil tú eres y tu ley es ésa!
Mírame mucho que mi mente inflamas
Con la luz fiera de tus ojos crueles…
¡Ah si vieras cuál lucen tus escamas
En el tronco vivaz de mis laureles!
Gozaste el día que abismé mis galas,
Cóndor herido renegando el vuelo;
¡Hoy concluye tu triunfo, hay en las alas
Fatalidad que las impulsa al cielo!
Si de mis cantos al gran haz sonoro
Tu cinta anudas de azabache fiero,
Sabio te sé: de mi auroral tesoro
¡Lo que dejes caer yo no lo quiero!
Esa cinta sombría es la Victoria…
Cuando describes tu ondulado rostro
Por todos los sendero de la gloria
Muerdes sombras de ala, luces de astro.
Forja en la noche de tu vida impía
Cruces soñadas de mi blanca musa,
¡Si ha de vivir hasta cegar un día
Tus siniestras pupilas de Medusa!
No huyas, no, te quiero, así, a mi lado
Hasta la muerte, y más allá: ¿te asombra?
Seguido la experiencia me ha enseñado
Que la sombra da luz y la luz sombra…
Y estrecha y muerde en el furor ingente;
Flor de una aciaga Flora es esclarecida,
¡Quiero mostrarme al porvenir de frente,
Con el blasón supremo de tu diente
En los pétalos todos de mi vida!
Delmira Agustini
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20 de noviembre de 2012
Tanta vida por desfallecer
Morir no es lo peor que pueda pasar
porque morir es sólo eso,
no duele estar muerto.
Sin embargo, no quiero ser de las personas
que se niegan a fallecer,
pero tampoco quiero fallecer.
Yo quisiera vivir cuanto pudiera ser recordado,
pero seré como la gente que fue derribado por el canon.
Me suplirán pedruscos de tierra que también
serán olvidados.
Soy mi propio reloj de arena
que mide este infortunio.
Soy un recordatorio
de que alguna vez fui un hombre que valió la pena.
Soy un individuo que muere cotidianamente
sin darse por enterado.
ort
porque morir es sólo eso,
no duele estar muerto.
Sin embargo, no quiero ser de las personas
que se niegan a fallecer,
pero tampoco quiero fallecer.
Yo quisiera vivir cuanto pudiera ser recordado,
pero seré como la gente que fue derribado por el canon.
Me suplirán pedruscos de tierra que también
serán olvidados.
Soy mi propio reloj de arena
que mide este infortunio.
Soy un recordatorio
de que alguna vez fui un hombre que valió la pena.
Soy un individuo que muere cotidianamente
sin darse por enterado.
ort
17 de noviembre de 2012
14 de noviembre de 2012
8 de noviembre de 2012
Estoy curado y envenenado
I
Pero sé que estaré bien, porque soy de piedra y piedras como yo no hay muchas. Inventé un Haikú sin dolor:
Sólo se es piedra
cuando se muerde el polvo
sin sentir nada.
I
Pero puedo ser otra cosa y adolecer: suplir tristeza con llanto.
[ahora sin dama] ...es un juego absurdo que de cualquier manera hay que terminar.
-ort-
Pero sé que estaré bien, porque soy de piedra y piedras como yo no hay muchas. Inventé un Haikú sin dolor:
Sólo se es piedra
cuando se muerde el polvo
sin sentir nada.
I
Pero puedo ser otra cosa y adolecer: suplir tristeza con llanto.
[ahora sin dama] ...es un juego absurdo que de cualquier manera hay que terminar.
-ort-
2 de noviembre de 2012
Poemínimos
Supresión:
LA
PALABRA
urólogo
SIEMPRE
SE
DICE
EN
VOZ
BAJA
Me..:
Me
desagradan
los
poetas
que
no
terminan
sus
...
Disfrute
este
poema
y
hágalo
de
su
propiedad®
Broma pesada:
Aquí
se
venden
cigarros
pero
nunca
hay.
Venta:
Si
no
aprende
no
mayugue.
Albur poético:
Compró
condoches
pero
ya
tenía
rellena
la
piñata.
Películas y textos:
I
Está
de
moda
II
Hacer
las
cosas
por
III
Trilogías
-Omar Tiscareño-
30 de octubre de 2012
LA FLOR BENDITA
I
Mi
cuerpo es la tierra árida
en
donde tu tacto va arando mis venas.
Llueve
en mi boca el sudor de tu lengua,
salpica
luego a mi entrepierna y florezco:
hilos
de miel blanca escurren
desde
mi vientre.
II
Viene bajando la lava,
arde
la tierra quejumbrosa y acostumbrada.
Chorrea el agua roja
manchando
las comisuras volcánicas.
El humo -tela blanca- no tapa ni absorbe
al
escupitajo de la flor de fuego.
Y una semilla lechosa que se penetraba
a
la hondura del centro de la tierra,
muere
calcinada por el ciclo.
-Omar Tiscareño-
AMAN LOS VIVOS
Reestrenarás con otra piel
palabras que inventaste conmigo
Ya no hay manera, estoy entre los vencidos: la vida deja de importarme un poco más, muero del dolor que sólo agobia a los perdedores. Me odio entre los muertos.
-Omar Tiscareño-
Ya no hay manera, estoy entre los vencidos: la vida deja de importarme un poco más, muero del dolor que sólo agobia a los perdedores. Me odio entre los muertos.
-Omar Tiscareño-
29 de octubre de 2012
NO: la brevedad que se abre y se cierra. NO: la torre y el círculo. NO: la alta negación y el empecinamiento que se muerde la cola. NO: la primera palabra del primer diálogo y el último. NO: la mano que se levanta abierta y con los dedos extendidos para oponerse, prohibir, castigar, detener el paso, rechazar, afirmar la rotunda negativa, pedir que no ocurra lo que ya ha sucedido. NO: el signo universal grabado en las paredes de todo el mundo. NO: la celda circular y el cadalso que nos espera a todos.
JEPacheco
JEPacheco
28 de octubre de 2012
Eres sólo de ti
A veces somos los que no tienen que ser,
nos formamos en una fila que no existe.
A veces vemos al cielo y lo hacemos tan nuestro,
pero mordemos la hierva.
A veces, en el peor de los casos,
perdemos las cosas que son nuestras
y las encontramos en las manos de otros.
Mis cosas son tan tuyas
que ya no me pertenezco.
-Omar Tiscareño-
nos formamos en una fila que no existe.
A veces vemos al cielo y lo hacemos tan nuestro,
pero mordemos la hierva.
A veces, en el peor de los casos,
perdemos las cosas que son nuestras
y las encontramos en las manos de otros.
Mis cosas son tan tuyas
que ya no me pertenezco.
-Omar Tiscareño-
19 de octubre de 2012
Los pigmentos de la memoria
I
Hoy soñaré a color nuestras almas morenas sobre un cielo blanquecino pero sucio.
II
A veces me acuerdo de ti: cuando veo colores bajo la oscuridad de mis párpados.
III
Caí profundamente hacia arriba, sentí el abismo oscuro que hay debajo de tus ojos tan azules como el alto cielo.
IIII
La última imagen que recuerdo es esa lluvia ácida de alfileres negros, como la del ruido del televisor. Hoy sufro el insoportable blanco, sin movimiento.
V
La luz es la suma de todos los calores.
VI
Pintaré la oscuridad de tu último sueño con el mismo color que pintaste el dolor de tu partida.
-Omar Tiscareño-
Hoy soñaré a color nuestras almas morenas sobre un cielo blanquecino pero sucio.
II
A veces me acuerdo de ti: cuando veo colores bajo la oscuridad de mis párpados.
III
Caí profundamente hacia arriba, sentí el abismo oscuro que hay debajo de tus ojos tan azules como el alto cielo.
IIII
La última imagen que recuerdo es esa lluvia ácida de alfileres negros, como la del ruido del televisor. Hoy sufro el insoportable blanco, sin movimiento.
V
La luz es la suma de todos los calores.
VI
Pintaré la oscuridad de tu último sueño con el mismo color que pintaste el dolor de tu partida.
-Omar Tiscareño-
6 de octubre de 2012
Infierno Lindberg
Cada quien se encierra en su propio infierno y se incinera a su gusto. Pero cuando Carlos se encierra, el averno es un alud que le moja las piernas.
Omar Tiscareño
Omar Tiscareño
De ella
Si fueras alondra/ no volarías
porque estás arraigada a ti misma,
y sucumbe el suelo
por tu fastidioso palpitar,
todos estamos inevitablemente
destinados a caer en la
miserable disyuntiva:
por una parte está la gente
que inútilmente malgastó su vida
sin conocerte
o estamos nosotros
a los que inútilmente conociste.
II
Si me miraras
con tu ojos de un desierto anochecido
-relojes de arena que se propagaron
en la llanura para solapar al tiempo-,
me arrojarías a esa estera
que hay tu iris
amarillenta y pálida,
para que caminara
eternamente en círculos.
Si te mirara
como tú me miras,
diría que hay demasiada gente
en esta gran orbe.
-Omar Tiscareño-
porque estás arraigada a ti misma,
y sucumbe el suelo
por tu fastidioso palpitar,
todos estamos inevitablemente
destinados a caer en la
miserable disyuntiva:
por una parte está la gente
que inútilmente malgastó su vida
sin conocerte
o estamos nosotros
a los que inútilmente conociste.
II
Si me miraras
con tu ojos de un desierto anochecido
-relojes de arena que se propagaron
en la llanura para solapar al tiempo-,
me arrojarías a esa estera
que hay tu iris
amarillenta y pálida,
para que caminara
eternamente en círculos.
Si te mirara
como tú me miras,
diría que hay demasiada gente
en esta gran orbe.
-Omar Tiscareño-
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