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29 de marzo de 2016

Un sueño que no ocurrió

Despierto. Aun estoy confundido:

Tú piel está junto a mi piel y nadamos juntos: somos siameses. Los colores del sueño son rosa pálido; violeta y azul cobalto para el cielo; gris y esmeralda para el mar. Colores en pastel.

Nos acercamos a la gran flor rojo-azul que esta justo al centro del mar, es hermosa y es tan grande. Estamos a punto de llegar.

 Nos detenemos en un cayo de arena y, al alzar mi cuerpo, ya no estás tú. 

Estoy confundido. Despierto.

22 de marzo de 2016

Apuntes de dos cosas que ni siquiera sucedieron


I

Qué remotos me resultan ahora los abrazos, pienso, mientras me aferro con fuerza al cuerpo de una mujer aun reciente. 
La mujer arquea su espalda para atrás hasta lo sorprendente, exhala un grito que se evapora enseguida y cae en dos partes. No puedo creer que yo la haya dividido, ni siquiera la sentía.

II

con mis manos guardo mi rostro
y lo escondo para que nadie lo vea:
me avergüenza llorarte.

19 de febrero de 2016

todos mis primos se casan en el mismo templo, en el mismo pueblo. Tres de ellos festejaron en el mismo salón, otros dos con las hijas de una misma familia, cuatro se vistieron de negro, uno de blanco, uno de gris, uno de charro.

Todos mis primos se casan antes de los 26 años, se casan con chicas menores de 22, pero que lucen de 27. 26 años es la edad más adulta que se permite en el pueblo.

Todos mis primos siguen viviendo en el mismo pueblo. Tienen el mismo trabajo. Se emborrachan en las mismas cantinas con los mismos amigos.

Ellos dicen que casarse es el siguiente paso. Todos los días es un nuevo día para repetir las cosas. Estar sólo bajo estas condiciones sería penoso.

18 de febrero de 2016

Rescates

Puedes saquear lo que resta: libros viejos, versos descabalados, algunas canciones, rastros de mis pensamientos y otras cosas que no se incendiaron a tiempo. 

Puedes tomarlo lo que gustes y después huir, ni siquiera te perseguiría; dejaré la puerta entreabierta por si decides tomarlo todo -espero quepan en tus manos todas las palabras que inventé.

Las cosas que dejes irán muriendo providencialmente. Por favor, cierra la puerta por fuera cuando salgas.

4 de febrero de 2016

Mentiras diarias

El 28 de diciembre del 2014, Lidia abrió un blog que se murió en ese instante. 

Su primera entrada hablaba de verdades que se entronizan y que son persuasivas.  Algo mas peligroso que una mentira. Dijo que publicaría más cosas y yo comenté que la leería con gusto. 

He estado pensando mucho en las mentiras (Creo que era de eso de lo que quería escribir hoy).  He estado haciendo una nueva actividad que le copié a una persona: al día escribo tres cosas que me contaron y que consideré como mentiras y además escribo tres cosas que dije o pensé decir que eran mentiras.

Comparto algunas cosas: 

"Hoy Santiago me pidió mi número de teléfono, yo sé que ya lo tenía, quiso ser educado" "hoy Omar-San dijo que haría lo posible por no cancelar el curso, pero es inminente que se cancelará (el sabe que mintió?)"

No sé de qué va la actividad. Herramientas sociales para establecer confianza? Aún no he descubierto alguna mentira que me entristezca, de hecho creo que me han mentido para hacerme sentir bien (soy tan torpe que así lo creo)  

La otra vez escribí a alguien algunas verdades que me dolieron mucho y después pensé "todo pasa, estaremos bien". Creo que apuntaré esa frase en mi lista y después del tiempo la borraré 

25 de enero de 2016

Sin faltar el respeto a nuestros hábitos cotidianos

Cuando estoy solo bailo, bailo mucho. Nada en especial: solo muevo el cuerpo. Hago mucho el ridículo, qué bueno que nunca nadie me ve. 

Hace algunos días recordé que Verónica llora cuando está sola. Me entristece mucho porque sé que ella es una persona feliz. Creo que llora porque no puede ser siempre feliz.

Me gustaría acompañarnos cuando estemos solos: yo bailaría de la forma más patética que sé y ella no pararía de sollozar. 

18 de enero de 2016

Poco antes de dormir

Entonces, poco antes de dormir, en la última cuerda de mi conciencia, recordé a Laurita: Laurita y su andar ligero, Laurita y su mirada de desagrado, Laurita una niña común. Le regalé todas las palabras que me sabía en esos días: las que empezaban con ele principalmente, porque la ele me gustaba: Laura ligera, Laura limón, tu cara es como un limón. 

Laurita tenía los dientes chuecos y su boca no era fresca, pero era linda, Laura la linda, Laura ligera, Laura limón...

29 de diciembre de 2015

Respuestas tan obvias

Entonces el bibliotecario decía tener el conocimiento casi absoluto porque ya había leído todo lo escrito y porque había presenciado los momentos más insólitos de está nuestra época. Lo miré al rostro, tenía un ojo agigantado por donde se le colaba el mundo. Aproveché la situación y le pregunté las cosas más agobiantes que desde hace noches incomodaban otros de mis sueños:


Señor bibliotecario, ¿es cierto que los cuentos de Hurtado se escribieron a partir de las vivencias, las emociones y la vida íntima de sus compañeros de viaje; y que destacaron porque la mayoría de ellos eran plágios de sus contemporáneos menos afortunados?

También  dígame, señor bibliotecario, ¿es cierto que Pérez se masturba antes de escribir sus poemas y después, cuando llora por la vergüenza de haberse hecho eso, canaliza su petetismo en sus versos; y que la mayoría de ellos los escribe con la mano izquierda porque vuelve a ocupar su mano derecha para reforzar su poética?

Y por favor, señor bibliotecario, ¿es verdad que las mujeres de Quevedo, el nuevo, se quedan dormidas cuando su pareja les intenta hacer el amor o cuando les habla de su nueva novela?

El bibliotecario me miró, su gran ojo volvía desde mi cabeza hasta mis pies, arrastrándome con su petulancia. Luego giró su cuerpo y se retiró, las respuestas eran tan obvias que no había necesidad de decir nada más.


Omar Tiscareño

1 de diciembre de 2015

O si hubiera recogido esos brazos del basurero y los hubiera atado a mi cintura, o si Mónica me hubiera regresado esa llamada y me hubiera informado que ya no era ella, que se mudó de cuerpo, tal vez habría sido feliz y podría salir de nuevo a tolerar al mundo. Pudo ser, ya no lo sabré jamás.

Y es que siempre estoy confundido, y me cansa mucho pensar las cosas. Estoy tan cansado y tan aburrido de llevarme a cuestas; de tirarme de todos los precipicios que encuentro a la vuelta de la esquina; de ajar mi cuerpo por las noches para que alguien, cuando lo muerda, se asquee y me escupa.

A veces, ya no quisiera llevarme por debajo de la piel.

28 de noviembre de 2015

Es sólo un juego

A veces jugábamos a inventarnos en lugares fríos: ahora llueve en la Sierra Fría, ahora hay sol blanco en Siria, ahora la oscuridad del cosmos.

Nos hacía gracia pensar que nos necesitábamos. No recuerdo el momento en que dejábamos de jugar.

26 de octubre de 2015

Para seguir adelante

Pero yo no, yo soy de otra forma. Yo soy de los que pierden las oportunidades porque alguien más supo hacer mejor las cosas. Entonces llego a casa, prendo el televisor y no lo miro, desayuno lo que no me gusta y el resto del día lo pierdo mirando al techo, tratando de encontrarle nuevas formas. Luego esa noche, la de todas las noches, me trepa y me noquea; yo, como derribado por un gancho descendente, me levanto y me digo "pero oye, yo aprecio mucho tu trabajo y además lo admiro, es en serio, lo admiro y lo valoro y deseo que sigas haciéndolo porque espero mucho de ti y no quiero que sigas pensando así, ¿está bien?" y después, cuando cierro los ojos y se supone que ya estoy dormido, me pregunto si me habré engañado.


22 de octubre de 2015

Es eso
o el mundo disminuyó

¿Es la lentitud de los días,
la rapidez del ansia?

No, es eso otro:
la figura situada en la lejanía,

En todos lados está el borde del mundo
¿por qué voy sobre él?


ort

11 de octubre de 2015

Cosas raras de este mes

I
En esta estúpida ciudad, Madre encontró un cadáver y lo llevó a pasear, le mostró lo intolerable que es la plenitud de estos nuevos días y luego, cuando llegó una corriente de aire tibio y debió dejarlo ir para que se integrara a las cosas que son naturales, decidió aferrarse a su desencarnado brazo, lo dobló un poco por aquí y por allá y lo guardó en el bolsillo pectoral que tienen algunas camisas.

II

Y yo discutiendo con una sombra lejana porque llegó a mi casa y tomó las cosas más íntimas que había escondido para ti. Y esta maldita y estúpida ciudad seguía haciendo de las suyas. La sombra hirió mi costado y quiso huir por las escaleras; le tomé por la cola y no dejé que se escapara. Así pasaron nueve o diez años y yo aferrado de su cola para que no se fuera, porque... bueno, en ese tiempo no se lo quise decir, pero en realidad no me importaba mucho que me robara: no quería que se fuera porque ya estaba tan acostumbrado a la mimética de su contorno que sin ella yo... pero entonces se me escapó y se llevó todas las cosas que había escondido para ti, quise contártelo, quise decirte: "era oscura y blanda y gritaba como los árboles y entró por quién sabe dónde y se robó las cosas que había escondido para ti".

ort

10 de octubre de 2015

Sobre lo que escribo y no puedo escribir

Y me gusta, y soy terriblemente feliz en mi infierno, y escribo.
JC
I
Y escribo con furia lo que me pasa, aunque sean cosas aburridas. Es necesario decir que no soy muy precavido con mi vida, porque la altura de mi felicidad no la calculo con las acciones que haré, sino con los detalles minúsculos que me encuentro en las cosas ocultas: en la nota al pie de página de un libro viejo, en la flor que segrega de una casa abandonada, en las imágenes que veo cuando zabullo la cabeza y nado. Y me voy de lleno por la vida derramando las letras que no me caben en el cuerpo, que se me salen por los dedos cuando tecleo, aunque nadie las lea.

II
"...volvió para verte, caminó por la duna y se ahogo en el cielo con la lluvia de la mañana; te dijo que te quería y te regaló las flores de su soledad y la hierba de los días".

Ahora que están sucediendo los días que deberían suceder, ahora que los días se repiten como sin más, quisiera escribir, también, del extrañamiento. Tengo algunas palabras en mente que después podría borrar.

Quiero escribir, pero no sé cómo.

Cenizas, E. Munch

1 de octubre de 2015

Los poemas de Pérez

En lo más recaído hay algo que siempre pugna por rehabilitarse:
en el hongo pisoteado, en el reloj sin cuerda
en los poemas de Pérez, en Pérez
J.C.

Yo no sé qué tiene la poesía de Pérez que está tan alejada de Pérez. La poesía de él cobra independencia, tiene cosmogonía propia y suele ser poderosa. Algunos han propuesto que en ella se abordan historias épicas que nuca existieron, pero que, a pesar de su inexistencia, ingenuos practicaron literatura con amplia inventiva.

La poesía de Pérez, por sí sola, nos aparta del mundo. Contiene imágenes difíciles de concebir. Sus versos rodean el límite del lenguaje y después se hacen nada. Concluyen.

Quisiera reseñar un poco más esta voz poética que surgió de la nada, pero la poesía de Pérez no existe sin la lengua de su creador. Según entiendo (y de verdad que no me interesa saber mucho) la poesía de Pérez nunca se escribió o, después de ser escrita, la tinta se resbaló por la vergüenza de ser escrita, o fueron escritas y tal vez recitadas para que una perra no muriera de hambre y después se desechó (cuando la perra murió asqueada de lo que consumió). Según entiendo, la poesía de Pérez no pagó el alquiler y se mudó a una tierra donde no se puede vivir si eres poema, en el silencio.

Qué triste es pensar que la poesía de Pérez es de Pérez. Ojalá se hubiera escrito sola.

Omar Tiscareño