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5 de noviembre de 2023

No es algo que pueda contar así de simple. 

Durante las mañanas, cuando recién despierto y aterrizo al fin la realidad, sé que en algún momento del día pensaré en tu nombre y lo diré en secreto. Me doblego, con una tristeza centelleante, de pensar que quizá te pase lo mismo que a mí, aunque no me nombres. 

No me nombres. Di de otras maneras lo que te pasa, así como hago yo. Di que es el sueño: la agradable sensación de engullirse en una cobija oscura como un conejo en el sombrero. Di que soñaste que un aire nuevo te renovaba y que te destensaste de cordajes como las hojas de otoño. Di que es lo mismo, que no pasa nada: escrituras sobre el agua, esculturas de fuego, retratos de las nubes --¿quién las recuerda?-- Di que son solo sueño raros:  


Es un dolor parpadeante de la frente hacia la nuca

Es un cansancio que hincha los pulmones

Es una flecha que atraviesa a las personas de mediana edad

Un ulular del pensamiento a las tres de la mañana

Son marsopas y mantas que vuelan y nadan

El cromar de las maldiciones comunes

Dos espadas sostenidas por manos ciegas que han aprendido la pericia de guardar silencio en situaciones críticas y delicadas:

imagínala en su nombramiento, rodeada de un ejército arrepentido (una estampida de perdones ha planchado sus trajes), imagínala ahí con el filo de dos espadas críticas comunicando que haciendo nada se llegará lejos, muy lejos, más lejos de lo que quieres.


No es algo que pueda contar así de fácil. 

11 de mayo de 2023

Más allá

 Pero yo te amo, Sirim, 

más allá del reordenamiento del mundo

no sé si plagado de dolor o placer,

del regocijo o de la expiación del bien,

más allá: yo te amo. 


Colocarán mi piel por encima de lo alto y lo dejarán calcinar al sol, me nombrarán de la misma manera en que señalan a los falsos predicadores de Erzurum, de los falsos oradores e impíos del occidente o de los hipócritas de Estambul, que en cuanto vieron la oportunidad de transformar su fe en monedas, no dudaron en hacerlo; me señalarán de la misma manera en que se repele a las alimañas y babearán de satisfacción cuando hagan sonar mis extremidades o restallar los látigos en mi espalda, y te juro, Sirim, ante nuestro hermoso El Único, que yo te amo más allá del dolor, porque no temo del dolor, en el pasado, espadas corvas han resbalado sobre mi piel y sé que la carne es blanda, pero temo, Sirim, que al llegar a las Puertas del Paraíso, se nos niegue el permiso en donde habremos de reposar el estado máximo de la paz porque no supimos ordenarnos al mundo en estos tiempos en que la letra divina se ha reformado. 

Pero yo te amo, Sirim,

más allá del Imperio del mundo

de los Templos del Sol

del Escudo Divino. 

Más allá…

 Ahora que tengo poco,

quiero apagar las velas,

guardar más silencio 

y sentirme como en casa. 



23 de abril de 2023

 uno: si fueras un arma afilada, arremetería contra mí.

te dice que está ahí para ti. Tú le has dicho que encuentras paz a su lado, palpas su abdomen y lo acaricias como si quisieras limpiarla por dentro: su cintura, su clavícula, su pecho. Tejes tus dedos en las curvas de su pelo. ¿Tienes miedo de besarla? ¿en qué cara piensan cuando acercan sus narices? Ella también teme de ti, y es que le has dicho la verdad, has llegado a ella con esa daga sanguinolienta que muchos preferirían guardar. ¿He hecho algo de lo que tú no quieras? ¿Qué quieres hacer contigo y conmigo ahora que estamos solos? Ella se duerme, tú escuchas los ruidos de su casa por la noche. No es la primera vez que se arrepienten. Piensas en todo hasta que rasguñan los primeros rayos del alba. Cuando piensas así, crees que reordenas el mundo. Tú no ordenas un carajo. Se ven otro momento, si es necesario. 


dos: no quieres hacerle daño

le has dicho que lo tuyo es muy profundo ¿en verdad lo crees así? Se te ve muy convencido de eso, pero tú no puedes hacer nada, ni siquiera para ti has querido hacer algo, solo te he escuchado quejidos y lloriqueos de que quieres que las cosas sean distintas, pero también te da miedo de lo que ocurra, ¿tú crees que ella no lo percibe? No le preguntes por el futuro, de nada sirve. Quieres enjuagar tus manos y tu boca con el agua al que llegaron desde bastante lejos y con los pies muy sucios; beban del agua que han enturbiado, bébanla hasta saciar el hastío, el capricho de la felicidad que apuran cada vez que se encuentran y luego, con el sabor que se cuaje en tu boca, atrévete a decir que este es el lugar en el que quieres estar, a ver si puedes decirlo con tenacidad, con la cara de sus hombres en tu cabeza, como una máscara de lo grotesco, sí: piensa que cuando te mira, ve la cara de sus hombres por encima de tu rostro oculto, escondido por la vergüenza de reconocer que ni te quiere tanto ni tanto a él, pero que se queda ahí porque no quiere hacerle daño, te lo ha dicho así, con esas palabras y tú al escucharlo sentiste una embestida que corneó en tu estómago, pero te quedaste quieto y sin decir nada delante de ella porque ya lo vaticinabas, necesitabas escucharlo así como ahora quieres escuchar que ella añora y pide a algo, aunque no sea creyente de nada, pide a algo que si alguien hubiere desistido, ojalá fueras tú. 


tres: 

qué es, que está entre los resquicios de tu vida diaria y que se niega perecer. Es distinto y es igual a lo de años atrás. Están ahí para hacerse bien, aunque no sea cierto y aunque sí.

9 de abril de 2023

Espacios

Te dije que te quería cada vez más y esperé que ocurriera lo mejor. Este no es mi lugar en el mundo, aunque me sienta muy feliz aquí, así y contigo. 


¿Tú habrías hecho otra cosa para o por nosotros?

Dime, ¿nos hicimos un favor? ¿Vamos a sentir que somos mejores personas? 


Siempre despierto solo. Me preparo de comer únicamente para mi, me muevo solo a cualquier lado. Cargo con la enorme responsabilidad de ser uno. Mi espacio es una casa grande donde justo cabríamos tú y yo en un abrazo 


si decidieras estar

si lo pudieras hacer

si fuera posible.


Entonces, te he dicho que es cada vez más; entiende que los días pasan a pesar de las distancias, supongo que en algún momento se desinflamará mi corazón y luego podré decir que es otra cosa: un bloqueo mayor, las vías coronarias o cualquier otra urgencia de la desaceleración. Te he dicho que es cada vez más y esperé lo mejor. 


¿Hacemos esto por los demás? ¿Les estamos haciendo un bien? Se desquiciarían, perderían el rumbo, todo puede ser siempre de la peor manera. Dijimos que no romantizaríamos ni seríamos mártires: son los tiempos, llegamos tarde, de todo se puede prescindir. Oscuro, como los hombres que no saben amar, pero ¿es más clara la desavenencia? 


Despiertas siempre acompañada. Hay bocas que podrían comer de ti. Tú espacio es un cajón pequeño en donde quepo yo con todas todas mis cosas; un cajón dentro de un armario en un cuarto de la casa. Y aún así pienso que yo podría valer la pena, aunque no siempre me convenzo. 


Todos los días insistes en que ya no hay lugar en el mundo para ti, aunque te ofrezca mi cuerpo para que lo habites y veas en mis ojos que todas las puertas están abiertas como en los laberintos. Estoy prendido de ti.


Ya has ordenado tus cosas. No hay lugar en el mundo, aunque seamos muy felices aquí y así.



25 de marzo de 2023

 La oscuridad del cuarto, los dos sentados en diferentes puntos de la cama grande y hablando en voz baja para que no los escuchen en los otros cuartos. Él tiene sus cosas listas para irse, dice que es todo su culpa y se sabe bien que no es chantaje porque no se puede obtener ventaja de una situación así. Ella lo piensa de una y de otra manera, le dice que está bien si se queda: las cosas igual no van a cambiar. 

Cuando me lo platica, no sé en dónde colocarme, no sé qué entender. Estoy prendido de ella en un enclave que es un refugio de espinas. Siempre distante, siempre cerca. 

Todos los días nos vemos y compartimos el mismo espacio con las rodillas casi juntas; me platica sus sueños y yo los míos; multiplicamos la risa y dividimos la aflicción. 

Todos los días pienso que este no es mi lugar en el mundo, aunque me sienta feliz aquí. 

21 de marzo de 2023

 No se te ocurra decir que las cosas han cambiado, no sabría contener mi enojo hacia contigo. 


Cuando debiste hacer nada, echaste nudos a mis brazos.

Cuando debiste de actuar, dejé de oír tu sonido. 


Y dije: está bien, así en tu lado y yo en el mío; ahí su corazón y aquí el mío. ¿Con qué irresponsabilidad actúan tus sentimientos sobre los míos? ¿te das cuenta que tu fragilidad nos rompe?


No de todo eres culpable porque no he podido conducirme, pero es que eres un viento de la noche que remueve las cosas cuando nadie lo ve y eres un idiota escapista de las consecuencias.

Eres una ola que siempre regresa, predecible como el caer de las hojas, contenido como un tigre en al agua.   


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ni idea de qué estoy escribiendo 

escribo en automático cosas que ni estoy entendiendo por donde van o qué 


voz femenina, sentimiento de rencor y culpa compartida, pensaba en Norma Lazo

15 de marzo de 2023

Esto

 Me detengo, pienso en el color de sus ojos, la forma de su cuerpo, su cabello largo y ondulado; él es muy bello. Imagino el tono de su voz y su comportamiento: ¿es de un fuego verde cuando se enfada? ¿es un río tibio cuando está triste? Solo lo he visto de lejos. 

Luce tan jovial, aparenta mucha energía; pienso en la fuerza de sus abrazos, su manera de estar en la cama. ¿Por qué me hago esto? Él es un hombre muy bello. Y su risa... 

-- ¿Pasa algo? - pregunta ella porque me detuve. 

Me miro en sus ojos, una figura pequeñita. Él también se refleja ahí todos los días, cuando sale el sol y cuando se oculta. Ha estado más años en esos ojos, está habituado de vivir ahí como un conejito en la luna. ¿Por qué le hago esto? No soy mejor que él ni que nadie.

-- ¿Estás bien, pasa algo? -insiste. Sus dedos, torcidos entre los míos, ¿Por qué hacemos esto? 

No es algo que quiera que pase. Yo me habría dejado morir de sed o de frío, yo habría aprendido a vivir de otro modo, del modo correcto; yo habría de ahogarme en mis propios suspiros. Yo sé estar solo, he vivido así durante mucho tiempo y ahora somos muchos en la casa pequeña de mi pensar en donde cabríamos tú y yo si no fueran tan grandes y estorbosos nuestros sentimientos. Y en cima de todo esto, él es un hombre muy bello.   

--¿Pasa algo?- insiste ella. No puedo con esto

12 de febrero de 2023

No dejo de pensar que murió con mucho dolor: espasmos en el vientre hasta doblarlo por la mitad; luego, en la cama, sudoraciones y la pérdida de la conciencia. 

Y sabes, había otras formas de dolor: desde hace meses me visitaba a casa con la urgencia de hablar y liberar el llanto y no sabes ni el dolor ni la dicha que sentía de estar ahí para él.

Se fue con mucho dolor. 

3 de febrero de 2023

 Espero que cuando me tenga que ir, lo haga sin dolor y sin hacer mucho ruido. 

Y luego de remover un poco muy poquito el cosmo, las cosas sigan iguales. 

19 de diciembre de 2022

distancias

Tú esperas que crea, que al apartarte de mí me estás haciendo un bien. Deja los protagonismos de lado, de ser así me habrías evitado desde hace mucho. Pero está bien, prefiero que no me digas nada y que tú supongas tus cosas y yo las mías hasta que el engaño nos apacigüe a los dos.  

Te miro de lejos. Tengo tantas preguntas que te quisiera hacer. 

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Cuando recién llegas al trabajo, te veo salir del auto y tomar tus cosas así como lo haces siempre: lerdo, con pequeñas pausas verificando que sigues el protocolo para no olvidar nada; y te veo en los ojos esa mirada tonta y triste. Pienso: "Tal vez le ocurre lo mismo que a mí". 

A veces, si me ves me saludas: levantas la mano derecha sin agitarla y después la bajas; finges que tienes prisa y abres camino hacia donde yo no voy para que no nos encontremos. ¿Sería tan incómodo que ocurriera eso? ¿Nos cambiaría el día por completo con solo un par de palabras? Me evitas así en la entrada, en la salida y entre los corredores de este lugar. Algunas veces, si estás muy cerca me miras a los ojos. Algunas veces.

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Sé que has estado mal aquí y allá, con esto y lo otro, y siendo como eres, estoy segura que no puedes con tanto, aunque pretendas demostrarnos que sí, que tú puedes solo, que vas a sobrevolar estos reveses como un aeroplano. Quisiera que me trataras de engañar con eso, pero estas malditas distancias... ¿Por qué no me platicas? ¿Hay alguien más con quien ahora lo haces? Te he visto salir con ella, me inmuto solo por dentro con un celo que me vibra del estómago al pecho; y como yo no puedo parar de pensar, te imagino a su lado con tu carita triste parloteando cosas del optimismo idiota que sacas cuando quieres animar a alguien o que te animen. 

En verdad detesto ese parloteo tuyo.

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Estoy en las oficinas de mi trabajo. Tecleo con las manos frías. Es una enorme caja que nos hela a todos los de aquí, aunque tengamos suéteres y bufandas. En otro momento, te lo habría hecho saber con un mensaje: que tengo fría la nariz como aquella tarde, y pretendería sacarte una risa cuando lo recordaras. Sé que te reirías al leer ese mensaje, estoy segura. Pero ahora es más complicado solo escribirte unas palabras como estas que pienso. Tú siempre tan ocupado, no tienes tiempo para mí, no tienes tiempo para esto. No, es otra cosa: estás con ella. Yo no quisiera molestarte. Molestarlos. 

Ahora estoy en casa. Preparo y sirvo la cena, alimento a los perros, arropo al hijo. Todo listo, fin del día. Me coloco en mi lugar de la cama y yo quisiera por fin disponerme al sueño, pero me asalta este pensamiento:

    ahora duermes con ella; en este momento están juntos en un nudo de brazos y de piernas; empalman el rostro encima del otro y se hablan entre susurros. ¿Ella tiene la nariz muy fría?

Aquí, en mi lugar de la cama, me gustaría creer que piensas un poco en mí, y si no, está bien. Y si no, está bien. La persona a mi lado me pregunta que si puedo apagar la luz. No le respondo. 

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Has estado guardando tus sentimientos, se te nota en la cara. No sales a desayunar con los demás, pospones las reuniones del trabajo y además has vuelto a fumar. He estado cerca de ella ahora que se distanciaron. Sabes, todo lo que haces me descoloca de la situación. ¿No deberías estar bien con ella? ¿Qué te lo impide? No sé... no has hurgado bien entre tus sentimientos, entre tu pasado... no has dejado de sentirte apenado y con miedo ante las posibilidades de la felicidad. Y es que, además, eres tan mezquino aunque hagas creer a algunos que no, que pobre de ti, que eres una persona atormentada contigo mismo cuando eres tan solo tú quien revuelve a las personas como en trampas de arena.

Estoy muy disgustada contigo; de tu falta de determinación y de tenacidad. Deberías estar bien con ella ¿Qué te lo impide?

1 de octubre de 2022

Solaris

 Hace noches que no duermo porque no concilio el amor o sus reflejos. Si tan solo destellara un poco en mí esa luz. Entonces merodeo por paisajes nocturnos entre sonidos de agua, de vientos de otoño. 


En esta lucha de la vigilia, en donde quiero dormir y no cedo, sueño las imágenes de la conciencia:

Sueño un girasol que resplandece en lo alto

Sueño con mujeres desnudas, gigantes y con cuchillos que sangran 

Sueño la caída de Prometeo enredado por el fuego 

Sueño los dientes, las uñas y las largas cabelleras de las harpías que un día me irán a comer

Sueño una ermita construida sobre el agua, sus colores son pasteles de rosa, dorado y del olvido 

Sueño a dos amantes acuchillados por la luz violeta de una luna en forma de oz, de frente a la inmensidad, como guardianes del cosmo

Sueño al diente de una calavera, hundida en la piel de una mujer que confesó sus pecados 

Sueño a un caballo que expulsó gases desde su boca y que al respirarlos, he mutado en ave con plumaje de oro y de plata que no puede alzar el vuelo por su peso 

Sueño a una multitud de hombres con llanto frente a una mezquita, la llaman La Dolorosa; entonces el llanto que se acumuló ha formado la silueta de una mujer de cuatro brazos, su piel es azul, en su mano carga una cabeza degollada y todos los llorosos identifican su rostro en ella 

Sueño con la caída de la Luna sobre la Tierra, la pienso en una fulminación brillante sin trompetas, sin anunciaciones y sin ganas de despedirse nadie de nada; el estruendo de su impacto no cesa

Sueño a la lluvia de Veracruz, Ciudad de verdores celestes, de rojos grises: estoy en la antigua casa y le llamo a Marco para cenar; él ha terminado un estudio sobre los manglares y nos lo explica a todos en sobremesa 

Sueño que persigo a Airam, tengo colgada una risa depredadora; ella corre y deja en el aire una larga estela de su cabello kilométrico; al alcanzarla, ella grita de miedo y de risa por el juego; me abalanzo sobre ella y caemos, nos enredamos entre su cabello como en los viejos tiempos; nos quedamos juntos y platicamos dos años de corrido sin parar —de sus novios, de sus hermanos y de sus logros—; se ha hecho mayor que yo; me plática sus secretos, lloramos sin lágrimas ni sollozos. Se queda dormida a mi lado, después yo también 

21 de septiembre de 2022

Cautela

Soñé contigo de nuevo. Creerás que soy una loca porque lo hago seguido durante las semanas, aunque no siempre te lo cuento, pero dime: ¿lo sospechas? Cuando exploras mis ojos y los agacho, puedes pensar que es por eso, que te soñé otra vez y que me da pena. 

Yo sé que ya habíamos dicho lo de las distancias y esas cosas, y hasta ahora las hemos mantenemos al filo de nuestra prudencia, pero dime, ¿qué te pasa a ti con la cautela? ¿no sientes que te acuchilla como una lanza precisamente porque no me tocas? ¿te pasa a ti que te miro y que entonces hierves en el aire?


Yo estoy cansada de morir todos los días y repetirme esta excusa de que no hay otra forma de vivir

porque no sería prudente

porque no es lo correcto,

y me quejo con el cuerpo entero de que no hago nada, de que me desbarato sobre el tiempo entre espirales y círculos con la ilusión de que por favor algo pase y determine mi vida, porque yo no tengo el valor de tomar la iniciativa de nada: ni de desesperanzarme de ti, ni de dar el golpazo en la mesa para exigir lo que quiero: 

o quiero que te apartes muy muy lejos de mí

o quiero que te quedes.


Pero no te quedes conmigo entre los sueños nada más. Por ejemplo hoy que te soñé de nuevo, esperé más de ti. Creo que eso es lo que en verdad quiero de ti, aunque no te lo diga: quiero que me apoyes con la seguridad y la confianza que necesito para tomar decisiones; dime que estas maniobras no son mortales, que hay gente que se libra bien de estas situaciones, que han existido miles, de cientos de miles de casos como el nuestro con momentos en donde las parejas por fin se anudan en abrazos sinceros con respiraciones tibias del uno y del otro; pero también con momentos en los que por fin se topan con pared y se revierte el encanto como el consumo de las drogas duras. 


Y es que, mira, esto es así: tienes el mismo deseo y además el mismo miedo que yo, por eso no estamos tan lejos ni tan cerca; no estamos satisfechos con menos de lo que nos otorgamos, pero pedirnos más es una exigencia ingrata de la vanidad y el egocentrismo. Encima de esto, yo no te configuro en mi vida porque ya tengo una que se ha cuajado desde hace años y no me faltan motivos para reestructurarla pero sí la certidumbre que yo, por más que rasco y rasco discreta e inconscientemente sobre ti, no la encuentro y por eso desisto a veces. 


Soñé contigo de nuevo. Realmente da igual si te lo cuento o no. Me muevo de un lado al otro con el murmullo que hace la cautela cuando se le presiona.

20 de agosto de 2022

 Sé de algunas personas que, en lo real maravilloso, hacen algún tipo de ritual con caracolas y sus pieles lacadas con la sangre tibia de animales feroces. Esas personas tienen un ímpetu y una tenacidad que envidio. Según testimonios, en ese ritual logran domar a las cascadas y revierten el caudal de los ríos; logran reavivar a los árboles y liberar a sus muertos para que convivan con ellos. Es la determinación y la fe el mecanismo de su mundo. 


De esta otra parte, bueno, tú ya lo sabes. ¿Alguna vez has sentido infalibilidad exacta con tus decisiones? ¿Qué se siente? Yo siempre estoy acostumbrado a pensar en el final y en lo peor de las cosas. No sé explicarte qué se siente. 


Cuando Husrev observó a Sirin, había valor y determinación; había miedo también. Se han escrito muchas cosas sobre ellos dos.


Sí, de animales feroces ¿imaginas? y revertir un río.

29 de julio de 2022

de la hiel y frutos rojos

 Lo que ocurrió es que confundí una palabra: tú tienes mucho espacio para ti, quise decir, pero dije lo otro. Shlimazel, fuiste tú, no creas que no te reconozco, pero está bien, estoy habituado a ti, yo sé que haces cosas que ni siquiera son planeadas y no me enfado porque también así es como he conducido mi vida, siempre yendo a tiendas pero también persiguiendo el choque. 

De la magia que es tuya es también mi voluntad: siempre sintiéndome orgulloso de cumplir las metas que nunca me propuse; de anticipar temores que en la práctica no existen. Ojalá no me equivoque en nada, siempre pienso así, ojalá no me equivoque en nada de lo que no hago. 

Shlimazel, pusiste en mi boca palabras que no quise decir, pero está bien que haya ocurrido porque así se tuvo que poner puntos en las íes para revelar la verdad como si se desgajara un fruto; y ahora míranos, míranos bien a nosotros producto de tu gracia, Shlimazel, estamos con las manos manchadas de un jugo y de una pulpa que no podemos degustar, que estamos de acuerdo que prescindamos de un sabor que sería como el de la hiel o como el de los frutos rojos, según el cinismo que tengamos o no.


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Yo sé qué es lo que siento por ti, eso te dije, aunque no sepa qué nombre ponerle a lo que siento, y me siento culpable no de sentirlo sino de que no sea prudente; oh, siento el ruido del océano en mi mente y es un desgaste cotidiano que se alivia con la omisión del pensamiento:


-- No quiero pensar cómo inicias el tema junto a la persona, es una conversación muy larga; se trata principalmente de ti y es sano que se guarden algunas cosas, por ejemplo mi nombre. 

-- No pienso en que el hijo te mire con una inquina tan negra como pedruscos de arroyos sucios, un odio sanguinoliento que te nombra de las formas y de las figuras del repudio. 

-- No pienso en que nada ocurra y que esto sea lo mejor que nos pueda suceder. Que pasen los días con sus meses y los meses con algún año y caigamos en cuenta que ya nada sucedió y que fue tan lindo como ilusorio y que nos llamemos cobardes por la excesiva previsión de los actos que no desenvolvimos 

porque no sería prudente

porque no sería correcto.

Pero que nos vimos a diario y a diario nos vimos, y nos dimos los buenos días y  siempre nos hicimos un comentario gracioso para soportar que este día, como el que vendrá después y después de este otro, se tornaran agradables como plantas que antes fueron leñosas pero que ahora son siemprevivas, que se llaman así porque no se marchitan aunque estén muertas.