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8 de abril de 2013

Conozco

Nunca me has dicho que te fascina el ruido del mar, pero lo sé, porque a veces te acurrucas en mi estomago y escuchas la turbulencia de un mar encerrado; y ríes, y me hablas del mar tanto hasta salar tu boca.

Nunca me has dicho que el viento es tu amigo invisible, que juntos juegan a mecer los árboles: tú te recargas sosteniéndoles su único pie mientras que el otro tira de sus cabellos. No, nunca me lo has dicho, pero lo sé.

Si el agua arrastra con su paso débil nuestras lenguas y un quejido se inmutó en tu garganta, yo sé que lo guardas para el final en el que saldrá con furia y con pasividad tu esbozo, tan lleno de vida

y lo sé, Mónica, desconozco mucho, pero cada cosa que te conozco la aprecio y la callo porque la disfruto:

pero eso tú ya lo sabes.

31 de marzo de 2013

Figuras II

Tu falda es la bandera que el viento y yo queremos izar.

Omar Tiscareño

25 de marzo de 2013

Del otro lado

Eres una convincente mentira,
una reduplicación imperfecta de la realidad.
Yergo un brazo y tú el otro,
Aunque pareciera que es el mismo.

No estoy sujeto a creerte,
te miro y alzo la frente,
pienso en ti como una falacia,
un insulto de mi cuerpo.

—Un día saldré de este lado,
y te sabrás infame y confundido,
Entenderás, entonces, que has sido tú el reflejo.

(Ya nada es lo que creí.
Soy del otro lado del espejo).

Omar Tiscareño

11 de marzo de 2013

Ya no más

Ese será tu castigo: la sumisión.
Te verás,
una mañana cualquiera,
encerrado en ella.
Anochecerás
también encerrado en ella.

Cesará la pasión
por su hermosa gravedad
y el cielo será cada vez más lejano.

Tienes las alas
pero te limitan el vuelo.

Tienes mirada
pero te dejas sin luz.

(El poeta canta a la piedra,
se hace piedra.
Las piedras son sólo piedras.

El poeta presta atención al silencio,
luego desaparece.
Nadie lo extrañará.)

Tienes dos pies
para caminar en círculos.

Yo desdibujaré
el espiral de tus huellas:
listo, ya no estarán más.

Ahora escribo en mi poesía,
no las cosas que siento,
sino las que pretendo dejar de sentir.
Listo, ya no las sentiré más.

Omar Tiscareño

18 de febrero de 2013

Lenguas

Estaba practicando mi patético francés, luego mi madre se burló de mí haciendo ruidos toscos con la G.

—Má, ¿a ti qué lengua te gusta más?
—La que saborea el mango. 


15 de febrero de 2013

El perro humanizado

I
Érase una vez un perro, uno miserable, uno que concebía lástima, digamos uno que era estúpidamente infantil, pero sin la gracia de la parvedad sino, por lo contrario, con el sufrimiento innecesario de lidiar con hombres inmaduros. Bueno, érase una vez un perro; sigue ahí.

II
Le lamió la suela y ésta (digamos "alguien") le pisó la lengua y le soltó un escalpelo con su desdén.

III
El perro, en su calidad de humanizado, escribe algunas lineas y se le tuercen, se le resbalan del papel por la farsa de sus uñas, luego se intenta rascar las pulgas que le cercenan el pecho por dentro.

IV
Regresa el sinvergüenza a olisquear el rabo de otra miserable que con gusto le alza la cola para que la penetre con su hocico, se olfatean la mierda del culo y sólo así se reconocen.

Omar Tisacerño  -Lo mejor de ti-


10 de febrero de 2013

El castigo onírico II

Estaríamos, pues, en cualquier lugar. Digamos en la Italia, pues nos parece bella, ¿qué te parecen las costas de Palermo? Hablemos de nuestros oficios. Primero era burócrata, ahora soy editor, muy pronto traeré al italiano literatura que nos vio crecer. Tú, al principio ensayista de una revista local, ahora fotógrafa, por fin el grabado de luz. "Voy a retratar todo el cielo", "ahora tus comisuras", "mira qué bella ave, mira al gato que duerme: mece al aire con su suspiro, achica la realidad y se expande en el misticismo mágico", y mira la espuma del agua, siente el raudal de los vientos, la flor que segrega y que brota de entre la tierra, escucha mi voz que te alcanza, da vueltas en tus oídos.

Ahora estamos de frente, Alan Bean reflejado en la fotografía de un casco ingrávido; Narciso invertido en su humedad; yo despertando en un beso:

—Qué lindo tu cuerpo meridional.
—No es siempre el mismo.
—Tus ojos son como clavos.
—Son así porque así los hiciste. Y la gracia y la altura de mi sonrisa y la luz de mis ojos. Me hiciste para tu bien, no soy parte de ti: yo soy tú. Te enamoras de ti.

II

No te reconozco. Si de verdad fueras tú, serías otra. Tendrías el cabello más corto y la mirada lejana. Tu cuerpo me dice que esto es un mal sueño, seguro esta vez dormí sin ganas, discúlpame, he de haberte inventado cansado y sin ganas de dormir: el sol es oblicuo y gris, el viento es común y no percibo la brisa de la playa.

Alan Bean reflejado en el casco (medio cuerpo de Neil Armstrong)


Omar Tiscareño

5 de febrero de 2013

La crisálida muerta

Un buen día
las manos cruzadas,
la luna desgajada,
el frío una estrategia mañosa,
y al siguiente se va y la deja.

Lo de siempre.

Luego ella queda afectada
—al menos tú la comprendes—
camina sigilosa como el equilibrista
y tú que va a traspié persiguiéndola.

Después acontece milagrosamente,
por fin te ha mirado y se enamora de ti,
ahí está la oportunidad de desentrañar
todas las cosas que prometiste:
dos lunas desgajadas,
los veinte dedos trenzados
y los besos que le cobijan hasta el alma.

¿Pero qué te dice?

Te creo, pero no lo siento.

Estamos marcados por los que ya se fueron.
No nacerá la flor alada
para llegar a tus manos
porque murió en promesa de potencia.

Omar Tiscareño

24 de enero de 2013

Llorar a carcajadas

¿A ti te gusta sufrir? ¡Por dios, qué pregunta! ¿A quién le gusta sufrir?

Perdona, perdona, es sólo que los rusos me desconciertan...

Leo las vicisitudes de su literatura y luego me pongo a reflexionar: ¿pues desde hace cuánto están sufriendo?

Bueno, déjame ser más claro, ¿haz leído a Anna Ajmátova? Su poesía es hiriente, ahh cómo sufrió por su hombre y por su hijo, luego se iba a los hospitales a leerles sus poemas a los heridos en guerra (1900-1940, apróx.) y estos se deleitaban escuchándola, pero imagina que te leyeran algo como esto mientras debates la muerte:

EL ULTIMO BRINDIS
Bebo por la casa saqueada
Por mi vida perdida
Por ti y por la soledad
Entre los dos.
Bebo por la pérfida de los labios
Por el frío espectral de los ojos
Por este mundo cruento y burdo
Y porque ningún dios nos podrá ya salvar.

Por qué les fascinaba tanto? Es decir, sí, su poesía es hermosa, pero por qué si es tan triste, por qué los heridos de guerra disfrutaban de ella, por qué no dejo de leerla si me hace mal pues me entristece, supongo que la poesía se mueve en un plano de la estética que muy pocos conocen: es bello porque me gusta y me gusta porque me gusta y tan-tan.

En fin, no te sorprenda que la gente adore la soledad, que alguien luzca siempre triste, que incluso a ti se te salga un poquito la melancolía y te sientas bien, es más, alégrate un poco con esto:

Y aquel corazón regocijado y triste,
ya no responderá a mi voz.
Todo ha terminado... Y mi canto se desliza
En la noche vacía en donde tú ya no estás [en donde no se está].




22 de enero de 2013

El voto de silencio

¿Tú no tienes amigos serios? De esos que sólo contestan lo necesario "sí", "no", "puede ser"...

Yo tengo TRES amigos así, uno se llama Pedro, es un genio para las traducciones latinas. Su nombre viene de "petrus, petri", significa "piedra". ¿No te resulta extraño? A veces he creído que es como una piedra: es tan callado y a veces queda inamovible mirándote.

También tengo una amiga que se llama Nieves, me agrada mucho, es tan silenciosa como la muerte. Además es sumamente fría, cuándo me mira siento que manda mi alma directo al infierno, a ese infierno helado donde no hay calor porque el calor es vida.

Ernesto es sólo Ernesto, su nombre no justifica su seriedad. Estudia historia, conoce los secretos más remotos que hay en la vida, ha leído a los clásicos y cosas todavía más viejas. Yo sé que en algún libro descabalado él leyó el secreto de por qué nació la seriedad, él sabe por qué las piedras sucumbieron ante el ruido, él sabe por qué la nieve entume el cuerpo, ¡¡¡él sabe por qué se inventó el silencio, carajo!!!

pero solamente cuando se sepa solo, revelará el secreto

ort

19 de enero de 2013

Solar

Estamos en un solar, planeamos edificar nuestra nueva descomposición.

Próximamente los libros tendrán nuestra historia, luego la olvidarán.



De otros y otro


I

Míranos, mi bien,
tan lejos y tan burlados;
el nidal se incendia,
la crisálida muere,
las puertas son pozos

y te amo,
¿qué hacer?

Nos miro en la lejanía:
somos sus espejismos,
su efigie redoblada.

Míranos, mi bien,
están volando mientras nosotros
nos arraigamos
a los dolores viejos.

II

Mírame, mi bien,
tan sólo mírame un poco.

ort

18 de enero de 2013

No tengo idea de lo que dices, pero me encanta

Morena me habla de cosas que yo no logro comprender, cosas médicas, químicas, biológicas, palabras que apenas recuerdo. La verdad es que me encontenta oírla.

¿Has escuchado frases que no comprendes? Es curioso, ¿no?, porque luego imaginas cosas cuyo significado llega a ser tan distinto de lo que es en realidad. Yo por ejemplo acabo de leer algo curioso:
Un romboedro está compuesto de paralelepípedos 
¿qué te imaginas tú?  de seguro un algo así como rombo construido por lineas paralelas. Bueno, esa estuvo fácil, qué piensas de esta:
Policarbonato celular de alta retinisencia
 La verdad no tengo ni idea de qué demonios es eso, pero me gusta mucho. Bueno, eso es todo, ya terminaste de leer.

14 de enero de 2013

El castigo onírico I

Me gustaría verte leer en un atardecer, cerca del mar, quizá. Yo estaría preparando el café, escribiría muchas cosas de ti. Tal vez estarías releyendo las escenas de Efraín y María, o algo de Bombal, entonces llorarías con ternura y yo también lo haría, aunque de satisfacción, porque tú serías mi mujer y siempre te procuraría, siempre buscaría nuestra estrella y la amarraría a tu lecho, tú me mirarías a los ojos con esa mirada buenamente desenfadada y sería tan hermoso poder decir que esto no es un sueño, que es la realidad, que ya no voy a despertar jamás.

Omar Tiscareño


De una extensísima serie de Microsuplicios


6 de enero de 2013

mi vida al pie de la página

Yo, la verdad, sí leo como si se me estuviera terminando la vida
y escribo como si así pudiera prolongarla más.