Dios me deje vivir cien años para verla al menos cincuenta.
Ella...
es...
un...
éxito social (excitó a la sociedad).
30 de agosto de 2012
27 de agosto de 2012
Dulce entierro
Bésame hasta que anochezca en los albores de mis ojos, luego cobíjame con la sonrisa de mi recuerdo; llévame ahí donde no se está para que te espere y nómbrame sólo lo necesario.
-Omar Tiscareño-
26 de agosto de 2012
Luna de sal y otras microficciones
Siempre tenemos la incertidumbre de creer que hay algo más que sólo lo aparente, algo casi insospechado, como una falsa verdad. Hoy, por ejemplo, Susana ha mirado al mar por más de una hora, ver ese vaivén, ese cambio de aguas y de piedras, no es una rutina grata para quien deja todo y no recibe nada. Así gasta ella su vida, envejece por dentro y no se deprime porque quizá es una tristeza aún más húmeda el escurrir del alma.
Yo, por otra parte, le he conferido a Mónica todo mi arrepentimiento. No sé cuando me entenderá. A veces dibujo en esta arena su nombre, lo puedo leer aún desdibujado por el lengüetazo del mar. Susana me mira y no se ríe, pero estoy seguro que le causa mucha gracia verme confundido; anuda su pelo y se parece a ella, el cielo se oscurece y su sombra se restriega por toda la playa, tararea la misma canción que de seguro ella inventó para que nunca deje de dolerme su presencia. Escucho como chilla su débil voz a través del viento fresco, me hundo en la arena de este infierno nocturno, y mientras tanto, la luna se hace cada vez más flaca.
Por fuera, nuestro panorama es idílico, es un paraíso de noche en la mágica Copacabana para una recién pareja.
-Omar Tiscareño-
La hondura de la vida
Deseo ver tu cuerpo infatigable bailando frente a la luz de este hondo pozo en el que me hundo, estoy a punto de ser el hombre que fue.
La suerte ehcada
Rumbo a la vereda de mi suerte echada, miro tus ojos y son una senda que se bifurca hacia dentro.
Aojamiento
Vienen las raudales sombras con su cuerpo de fuego negro a dislocarme los pies, bailo esta nochería para que mi maleficio te encuentre. Arderemos en la misma hoguera, tu alma será la primera que se incinere.
-Omar tiscareño-
12 de agosto de 2012
Introspección
Hoy
Antes de desechar este absurdo aparato, escribo estas líneas y comienzo a desandar las páginas. He avistado algunas hojas, en ocasiones son ilegibles las palabras, hay hendiduras y rayones. Una vez terminado de leer, extraviaré este cuaderno en el zócalo para que alguien más se divierta. Rescato algunas páginas para mí ya que son las menos interesantes.
(Páginas arrancadas)
31 de Junio del 2013 --- 13:23
Hoy el agua se hizo gris, las nubes negras, mi mente blanca. Hoy el chillido de los gatos y el graznido de las aves fueron apenas tolerables. Hoy es el primer último día en el que no me encuentras, en el que no me buscas, en el que no me escondo. Hoy es siempre el mejor día de todos. Hoy es siempre el mejor día de todos. Hoy es siempre el mejor día de todos [N. A. La frase se repite hasta terminar con la cuartilla]
24/diciembre/2012 --- 22:09
El comedor es un módulo vacío, una cámara de ecos:
Su cabello son víboras delgadas que se murieron de peste, hicieron una orgía sobre su cabeza y por tanto anudarse quebraron sus esqueletos, quedaron todas arrojadas a ninguna parte.
Su rostro tiene tendencias extrahumanas, es claro que en el espacio exterior la carne se corruga y palidece. Bajo sus párpados detecto pedruscos de pintura seca, es una costra de mugre colorida encimada a otra más.
Tritura el cereal como si fuera una bestia desanimada, la sangre blanca de su presa se le escurre por sus labios y la sorbe fuertemente. Gotea leche en su barbilla, la enjuga con sus mangas y éstas las restriega en su pantalón de ayer, de hoy y de no sé cuánto más.
7 de agosto del año en curso:
La vida es tan húmeda como un mar de maple
tan sólida como caramelos duros
tan rosa como algodones de azúcar
La vida es nadar en miel:
en cada uno de sus besos me salpica de almíbar,
y regurgito dulcemente.
5 de julio:
[N.A. Con letra de carta:]
no sé si fue siempre o será jamás,
nunca el cerebro se había mordido su cola,
de entre esto o lo otro,
hago un algo y lo rompo.
Invento los sueños dulces para despertar temprano.
Invento los pretextos para justificarme a mí mismo
Invento castigos que yo solo eludo.
Invento pensamientos para distraer las ideas.
Invento que te has marchado para que ya no me vaya.
Invento tu nombre para borrar tu rostro. Luego al revés.
No sé si será ayer o si fue mañana. Tengo bien sujeto el vilo de mi vida: te tengo a ti.
después de junio:
Es como una galimatía que nos inventamos los dos: los pies torcidos, los brazos enganchados, la lengua: un nudo, la garganta: gemido, el arrumaco, el meneo, el vaivén, ajetreo, tejemaneje, faena, trajeo-trajín y follón.
Mañana no me levanto
1er y último día del mes que no está en ningún calendario:
Sus ojos son claros como el agua dulce, su andar es como el aleteo del colibrí: no sé si se agita o me agito yo por dentro. Su cuerpo permanece enjaulado a sí misma y nadie la va a liberar, porque su pecho está enjambrando abejas de furia, las siento pulular desde afuera -sus latidos son macrosismos-. Sacude con sus ojos la traba de mis huesos, los pone a bailar contentos como lo hacen en el cielo.
Desperté pensando en ella, cambié las sábanas. Sucede que su nombre es fácil de recordar. Tuve un sueño profundo, uno posible.
Más adelante me acerqué a ella, pronuncié su nombre y dije:
--Mónica...
[N.A. Lo siguiente se vuelve inentendible debido a tachaduras, no recuerdo ni una sola palabra]
-Omar Tiscareño-
10 de agosto de 2012
La palabra éter no deja de existir aún sin su significante
Quiero morir dormido y soñarte para siempre, Mónica.
Efecto
l i b é l u l a
La vida se me está haciendo agua que se escurre entre mis sueños.l i b é l u l a
Los sueños se me hacen piedras que me golpean cuando despierto.
Mis ojos despiertos secan mi vida.
T
u
f
u
e
g
o
i
n
v
i
s
i
b
l
e
.
La Muerte es antigua pero los dolores nuevos
[UNO: PIEDRA BLANDA:]
"Amenaza local", dice este mi cuerpo:
Oye, Omar, cuídate cuando lastimes a los demás. No vaya ser que te duelan sus dolores.
Ayer, como práctica, guardé silencio una hora y después reí, qué puedo decir, soy un cadáver simpático.
Debido a que nadie mas lo haría, simulé plañideras con los graznidos de tordos y todos me parecieron fingidos.
[DOS: ...Por cierto:]
Hace tres días murió su papá y no fui a apoyarla, nadie me llorará cuando muera, pero ya muerto no me va importar -se los juro-
[TRES: PENA PROFUNDA: ...Sinceridad y flaqueza:]
Perdóname
"Amenaza local", dice este mi cuerpo:
Oye, Omar, cuídate cuando lastimes a los demás. No vaya ser que te duelan sus dolores.
Ayer, como práctica, guardé silencio una hora y después reí, qué puedo decir, soy un cadáver simpático.
Debido a que nadie mas lo haría, simulé plañideras con los graznidos de tordos y todos me parecieron fingidos.
[DOS: ...Por cierto:]
Hace tres días murió su papá y no fui a apoyarla, nadie me llorará cuando muera, pero ya muerto no me va importar -se los juro-
[TRES: PENA PROFUNDA: ...Sinceridad y flaqueza:]
Perdóname
5 de agosto de 2012
Poema Uno
I
¿Dónde está enterrado tu castigo de látigos nocturnos?
Escarbo con los dientes, con la memoria.
Dónde con temor te busco
si la séneca de tu luz es afuero desatinado
Dónde arrastra la transparencia tu sombra
si detrás del fuego hay hoguera
II
Estas noches mis brazos me trepan por las piernas,
abordan mi estupidez nocturna
y no hago nada más que dejarlo ser.
He dejado mi cuerpo a la orilla del temor,
a la orilla de una sombra que asesiné con espinas.
Muerdo y rehago un dolor congénito
-materia oscura que las sombra segregan-
Francisco Martinez-Omar Tiscareño
¿Dónde está enterrado tu castigo de látigos nocturnos?
Escarbo con los dientes, con la memoria.
Dónde con temor te busco
si la séneca de tu luz es afuero desatinado
Dónde arrastra la transparencia tu sombra
si detrás del fuego hay hoguera
II
Estas noches mis brazos me trepan por las piernas,
abordan mi estupidez nocturna
y no hago nada más que dejarlo ser.
He dejado mi cuerpo a la orilla del temor,
a la orilla de una sombra que asesiné con espinas.
Muerdo y rehago un dolor congénito
-materia oscura que las sombra segregan-
Francisco Martinez-Omar Tiscareño
29 de julio de 2012
Agua sucia siempre vuelve al tarro
Pudiese agradarte estar en la lista de aquel buen partido con quien estuviste, pero perderías la sensación de estar conmigo y así no entenderías que es el amor. Mónica, ¿no has sentido calor en el centro de tu caja torácica, sin que se te aguadara el corazón? ¿Acaso nunca has caminado despacio pero con muchas ganas de llegar?, es una sensación hermosa que hoy te confiero para que la derrames.
Nunca te he ofrecido mis sueños para que los bebieras ni he escurrido en mis párpados la tan poca fe que te tengo. Nunca, ni aun despierto, he creído sentir el mazazo de tu mirada ni he escuchado la discreción con que susurras mi nombre para que me reconozcan los vientos que desde tu boca me amarran.
Nunca te he ofrecido mis sueños para que los bebieras ni he escurrido en mis párpados la tan poca fe que te tengo. Nunca, ni aun despierto, he creído sentir el mazazo de tu mirada ni he escuchado la discreción con que susurras mi nombre para que me reconozcan los vientos que desde tu boca me amarran.
25 de julio de 2012
Murió bonito
Fue la desesperación una cueva augusta y líquida mientras soñaba, todos sus fantasmas se vieron mojados, luego el agua acarrió con tristeza sus sentimientos, así le sucedió.
Recordó ávido, como materia prima, al combustible que detonó infalible a su tragedia:
-Te lo dije muy clarito, que no aprenderías a andar sin mí, te equivocaste. Sí, te lo dije, dos o tres veces, que mis besos están como para hundirse en agua. Sí, no me digas que no, yo soy la primera que te lo dice, que si me lloras tanto, te vas a morir ahogado.
Le hizo mucho caso y se lanzó de bruces al agua, ataúd henchido de lágrimas, ¡no hace falta que le lloren! ¡murió sin dolor, murió bonito, se ahogó con una sonrisa!
-Yo Tiscareño-
Recordó ávido, como materia prima, al combustible que detonó infalible a su tragedia:
-Te lo dije muy clarito, que no aprenderías a andar sin mí, te equivocaste. Sí, te lo dije, dos o tres veces, que mis besos están como para hundirse en agua. Sí, no me digas que no, yo soy la primera que te lo dice, que si me lloras tanto, te vas a morir ahogado.
Le hizo mucho caso y se lanzó de bruces al agua, ataúd henchido de lágrimas, ¡no hace falta que le lloren! ¡murió sin dolor, murió bonito, se ahogó con una sonrisa!
-Yo Tiscareño-
24 de julio de 2012
El paraíso onírico III
Es aquí cuando la sangre se hace más pesada que el agua,
Mónica, y no te das cuenta que me dejas esa sensasión de desmayo,
que zarandeas mi equilibrio y me descompasas: rehuyo de tus alegrías,
dios me salve de la altura de tu sonrisa.
Es así que la carne se desgasta a besos desapasionados,
dejas en mi cuello la mácula invisible de tu diantre corazón errado,
me dejas diástoles fatigados de responderte por compromisos,
-por favor: yo no puedo reinventar tu latir-.
Mónica, la perennidad de tu estruendoso parpadear,
tu inalcanzable mirada de soslayo casi extendida a lo profano,
la subjetividad con que me añoras, la invención de los recuerdos,
¡Mónica! que eso no se evapore.
II
Desperté agazapado, aún con miedo.
Ella persistía en mi cama aún furiosa y dormida,
tanto como transparente o ilusoria:
Fue su figura abolida como onix triturado,
masticado por dioses reales que se quejaron de su existencia.
La luz golpeo a los sénecas de mi ojos
y Mónica tuvo una regresión a mi sueño.
Cerré mis párpados fuertemente
y después de mucho cansancio la alcancé.
Volvíamos a perpetuarnos.
19 de julio de 2012
Haikú ejemplos
He estado somnoliento últimamente, como son vacaciones, me acostumbro a dormir hasta las 4:00 y despertar a las 13:00, lo de siempre.
Para conciliar el sueño, como recomendación de Borges, versifico o planeo cuentos. Esta semana resultaron los siguientes:
-Omar Tiscareño-
Para conciliar el sueño, como recomendación de Borges, versifico o planeo cuentos. Esta semana resultaron los siguientes:
LA CIEGA
I
La luz oscura
hace juego con tus
ojos de ciega
II
El agua es
todavía más oscura
cuando es de noche.
III
Te vi llorar
como goteando sombras
en un sepulcro.
I
La luz oscura
hace juego con tus
ojos de ciega
II
El agua es
todavía más oscura
cuando es de noche.
III
Te vi llorar
como goteando sombras
en un sepulcro.
Solemne
I
Aunque me muera,
no dejará mi ser
de defenderte.
II
Y moriré,
Irremediablemente,
sólo de ti.
SIN LUZ
Cerró sus ojos.
Las estrellas murieron,
esta vez ciegas.
I
Aunque me muera,
no dejará mi ser
de defenderte.
II
Y moriré,
Irremediablemente,
sólo de ti.
SIN LUZ
Cerró sus ojos.
Las estrellas murieron,
esta vez ciegas.
AguaBeso
Un beso es
agua dividida
a mares secos
A DIOS
Pídele más
para que no dé nada,
luego no pidas.
-Omar Tiscareño-
17 de julio de 2012
Niños muertos
I
La Luna se hizo pesada para los que murieron de sueño, la nube antártica sólo adormeció sus pequeños párpados cuando miraron al cielo.
II
Respiró de todas las lágrimas del mundo, sus pulmones se llenaron de tristeza salada. El aire ya no lo persiguió jamás.
III
Tuvo miedo de nacer, por eso no lo hizo -los ultraecos lo aterraron-. Falleció antes de darse a luz dentro de su huevo de agua.
IV
Murió con el estómago lleno de comida que gusanos y solitarias comerán despacio: aquel niño de África.
V
El sol le aplastó la piel y lo despellejó con ternura cándida; la arena lo cobijó dulcemente, secó sus ojos para que no llorara. Sahara se lo comió de un beso.
-Omar Tiscareño-
La Luna se hizo pesada para los que murieron de sueño, la nube antártica sólo adormeció sus pequeños párpados cuando miraron al cielo.
II
Respiró de todas las lágrimas del mundo, sus pulmones se llenaron de tristeza salada. El aire ya no lo persiguió jamás.
III
Tuvo miedo de nacer, por eso no lo hizo -los ultraecos lo aterraron-. Falleció antes de darse a luz dentro de su huevo de agua.
IV
Murió con el estómago lleno de comida que gusanos y solitarias comerán despacio: aquel niño de África.
V
El sol le aplastó la piel y lo despellejó con ternura cándida; la arena lo cobijó dulcemente, secó sus ojos para que no llorara. Sahara se lo comió de un beso.
-Omar Tiscareño-
10 de julio de 2012
El cambio brusco
Oye blog, he estado bien ultimamente. Las cosas no resultan como deseo, pero así me gusta que ocurra porque ya no le tengo miedo a la adversidad. Estoy aprendiendo a cambiar de perspectivas, pero es dificil que la gente cambie la visión que tiene de ti
Muchas veces he escrito en ti cosas de ella indirectamente [lo seguiré haciendo, perdón]. Te he platicado de cómo la conocí. Hoy quiero platicar de cómo la desconocí. Hace tiempo estaba sumersa en la melancolía -hasta hace poco me di cuenta- y tenía cambios de ánimo muy repentinos. No los demostró conmigo porque juntos estábamos bien, no quiero alardear de más, pero estar conmigo en el trabajo le resultaba divertido. Yo también lo estaba, y mucho, hace tiempo que no logro reirme de la misma manera, ya nadie me comparte agua de mango y ninguna de las amigas de las personas que conozco me ha vuelto a decir
"oye, estás tan flaco como un vegetal"
vaya, no sé si es porque ahora estoy peor. He perdido esa gracia, mi humor cambia repentinamente, a veces no soporto a la gente. En pocas palabras, me he vuelto huraño y lo peor es que siempre hay una buena razón -o al menos trato de creer que así es, siempre estoy equivocado- si de pronto me lees escribirte que ya no me interesas, no me hagas mucho caso, blog, es que aún no te he leído lo suficiente para conocerte y saberte tratar.
Ella aprendió a ser una persona plena, equilibrada. Me platica de cómo las cosas le resultan mejor que antes. Cuando estoy con ella, ahora no es lo mismo que antes: me apeno, no tengo confianza en mí y he dejado de simpatizarle, quizá, sé que pudimos estar mucho más tiemo juntos si supiera tratarla, procurarla como es debido. Eso resolvería muchas cosas de las que hago.
Hace una semana me platicaron de Adrian, está en depresión y ha intentado suicidarse. Lo vi hace más de un mes, me reí de él porque parecía un robot que apenas y procesaba la información. Caminaba tres pasos y después planeaba cuales serían los proximos pasos, quién sabe para donde quería ir -creo que ni él lo tenía asegurado-. Todos estamos en constante cambio, hay que tener bien sujeto el vilo de nuestras vidas.
haz fama y échate a dormir.
Muchas veces he escrito en ti cosas de ella indirectamente [lo seguiré haciendo, perdón]. Te he platicado de cómo la conocí. Hoy quiero platicar de cómo la desconocí. Hace tiempo estaba sumersa en la melancolía -hasta hace poco me di cuenta- y tenía cambios de ánimo muy repentinos. No los demostró conmigo porque juntos estábamos bien, no quiero alardear de más, pero estar conmigo en el trabajo le resultaba divertido. Yo también lo estaba, y mucho, hace tiempo que no logro reirme de la misma manera, ya nadie me comparte agua de mango y ninguna de las amigas de las personas que conozco me ha vuelto a decir
"oye, estás tan flaco como un vegetal"
vaya, no sé si es porque ahora estoy peor. He perdido esa gracia, mi humor cambia repentinamente, a veces no soporto a la gente. En pocas palabras, me he vuelto huraño y lo peor es que siempre hay una buena razón -o al menos trato de creer que así es, siempre estoy equivocado- si de pronto me lees escribirte que ya no me interesas, no me hagas mucho caso, blog, es que aún no te he leído lo suficiente para conocerte y saberte tratar.
Ella aprendió a ser una persona plena, equilibrada. Me platica de cómo las cosas le resultan mejor que antes. Cuando estoy con ella, ahora no es lo mismo que antes: me apeno, no tengo confianza en mí y he dejado de simpatizarle, quizá, sé que pudimos estar mucho más tiemo juntos si supiera tratarla, procurarla como es debido. Eso resolvería muchas cosas de las que hago.
Hace una semana me platicaron de Adrian, está en depresión y ha intentado suicidarse. Lo vi hace más de un mes, me reí de él porque parecía un robot que apenas y procesaba la información. Caminaba tres pasos y después planeaba cuales serían los proximos pasos, quién sabe para donde quería ir -creo que ni él lo tenía asegurado-. Todos estamos en constante cambio, hay que tener bien sujeto el vilo de nuestras vidas.
La vida en rojo
Cuando desperté, ya no estaba Mónica a mi lado, pude buscarla pero no quise, entonces me recosté una hora más, todas las sábanas estaban manchadas de rojo. Después fui al lavabo a enjuagarme la cara, tenía costras secas que me costaron trabajo quitar, miré al espejo, esta vez no hubo ningún mensaje escrito, reí sin ganas, como forzando mi risa.
Llegué a la sala y pensé: me buscará, no cabe duda, cuando su odio le queme la sangre; querrá vengarse pero ya estaré muerto, escupirá mi lápida y me maldecirá, caerá en mi alma toda la superchería que provoqué pero jamás estaré arrepentido, acaso satisfecho y más ligero. Descubrí bajo la guitarra su bolsa, su celular. Tiene muy pocos contactos pero muchos mensajes de números no registrados que la adulan, otros en donde se citan, de algunos que se sobrepasan. Estaban los míos también, mi número sin registrar, inútilmente borré todo rastro de mí. Su bolsa tenía, además, cosas de valor y mucho dinero, le entregaré todo íntegramente a una amiga de ella que apenas conozco.
Mónica es una joven como yo lo fui -hoy tengo la misma edad que ella, pero el cuerpo con más arrebatos-, se divierte bajo los mismos excesos: la juventud es un éxtasis desatinado, siempre oportuno, equivoco pero existente en cada tocada; es un engrane revolucionando quién sabe para qué. "Nos vamos por un caudal violento y no nos importa a donde nos lleve" me dijo ella después de invitarla a mi casa, justo después del concierto, apenas y lo dijo y yo ya estaba deteniendo un taxi, también la estaba deteniendo a ella, le ofrecí cocaína para aliviarla, había bebido de más. La subí como pude a mi departamento, me pidió que usara mi guitarra, que tocara algo de los Guns, o All nightmare long y mientras yo buscaba whisky. Sí, ganaba sobriedad y no es lo que yo pretendía.
La cocaína tiene un efecto macabro, logra mantenerte despierto pese a los efluvios del alcohol, puedes tomar tres botellas o más y la lucidez del momento no cesaría nunca, es esa la onda, permaneces como gato viviendo la eternidad fascinante de cada instante, pero olvidas que cada movimiento debe preceder un siguiente paso, despiertas aturdido con un dolor de cabeza descomunal, no te importa el presente por que quieres que esto termine pronto, y piensas que así será, que terminado este maleficio al que estas sometido volverás a hacerlo, a iluminar tu cuerpo con cada respirar de polvo.
Así estaba yo, entonces, pretendiendo alcoholizarla de nuevo para que decayera y yo le aligerara su peso con más blanca, con tantos reset olvidaría el origen de ésta partida. Cuando por fin Mónica olvidó a qué planeta pertenecía, la terminé de desnudar y ella no opuso resistencia. La penetré muchas veces, tantas como me dieron ganas, no la cuidé en lo absoluto. Ella, aún consiente pero perturbada por la visión borrascosa -esa visión inundada al vacío-, se satisfacía también, jalaba de mi melena, lamía mis tatuajes. En el momento más culminante, comenzó a sangrar de la nariz. "No la detengas, deja que sangre" le dije, había reventado en chorros como una bolsa pinchada o un globo en colisión, era sangre limpia aunque parda, era un estupor de belleza, a la vez era paradójico porque ella me salpicaba de su sangre que era sana, mientras que yo la contaminaba.
La sangre desmitifica muchos clichés, porque la sangre es el sinónimo más próximo de vida, si sientes un corazón latiente es porque hay sangre, el amor es una chispa de sangre caliente inflamando tu cerebro, naces bañado en salpicones de agua rojiza y, precisamente, el pene tiene que estar henchido de sangre para que se erecte y se conciba el apareamiento. Nuestra cuerpo, en sí, es todo un eufemismo, porque la piel oculta un mayor contenido, que es la sangre. Sin embargo, para darte cuenta de ello, habrías que cortarte, perforarte con un disparo o sufrir de un mazazo -no he conocido mujer que no sufra de algo en su periodo-. Entonces, ¿para descubrir la sangre hay que llenarse de violencia? A la violencia se le ha tratado mal, porque muchas cosas bellas están tratadas con violencia, en la primera relación sexual de las mujeres hay violencia al romperse el himen, una mariposa necesita violentarse cuando rompe su capullo para descubrirse a sí misma, al igual que lo hace el infante al romper la placenta. Violentar significa romper resistencia, aquella que no te deja ser, las cuestiones moralistas o éticas enfatizaron una de las tantas bifurcaciones que hay para la violencia: el crimen, el asesinato, etcétera. La verdad es que no es la violencia lo que destroza a la gente, sino la mala voluntad, la inquina, el odio.
Pese a todo lo que he dicho, yo también estoy lleno de odio, pero no es un odio original, no es mío, yo no lo creé ni nació de mí. Es un odio transmitido. No sé de quién, un día amanecí y ya tenía odio en las venas, me lo anunciaron en un espejo, quise creer que era una broma pesada pero un médico lo confirmó "usted fue infectado con odio". No tenía muchas razones para hacerlo, apenas la conocía, lo hizo porque no resistía cargar con tanto odio, hoy la entiendo, ayudé a amenizar su carga pero creo que cargué con más peso de lo que puedo resistir. Nadie te puede ayudar, hay muchas instituciones que simulan ayudar tu cuerpo pero no es del cuerpo de lo que estoy enfermo, es decir, no me importa, porque mi cuerpo tendría que morir algún tiempo, a mí me enfermaron de odio, el odio es color rojo y la vida se me hizo roja, me dio un revés.
Tengo mala voluntad, tengo inquina, así nace el asesinato, el crimen; a la violencia no le importa la ética y violenta todo lo que puede, en este caso la sangre, rompe con la vida, con el amor. Nacen niños infectados con odio, lo descubren después y no saben por qué van a morir tan pronto. Las mujeres, también infectadas con esto, tienen aún más cosas de qué quejarse cuando están en su periodo, porque es un recordatorio de que están arrancando hojas de un calendario que es el último de todos sus años.
Mónica tendrá un dolor de cabeza destrozante por unas cuantas horas, pronto se recuperará. A inhalado tanta cocaína, quiere cada vez más, ella siempre busca aliviarse de cualquier cosa. No sé hasta cuando se dará cuenta de que ha sido infectada, tampoco sé si sabrá que fui yo, pero estoy seguro de que al darse cuenta querrá repartir el odio como lo hago yo. Toda la vida quedará manchada de rojo.
-Omar Tiscareño-
Debo admitir que detesté a mi propio personaje, pero no me dieron ganas de odiarlo.
Llegué a la sala y pensé: me buscará, no cabe duda, cuando su odio le queme la sangre; querrá vengarse pero ya estaré muerto, escupirá mi lápida y me maldecirá, caerá en mi alma toda la superchería que provoqué pero jamás estaré arrepentido, acaso satisfecho y más ligero. Descubrí bajo la guitarra su bolsa, su celular. Tiene muy pocos contactos pero muchos mensajes de números no registrados que la adulan, otros en donde se citan, de algunos que se sobrepasan. Estaban los míos también, mi número sin registrar, inútilmente borré todo rastro de mí. Su bolsa tenía, además, cosas de valor y mucho dinero, le entregaré todo íntegramente a una amiga de ella que apenas conozco.
Mónica es una joven como yo lo fui -hoy tengo la misma edad que ella, pero el cuerpo con más arrebatos-, se divierte bajo los mismos excesos: la juventud es un éxtasis desatinado, siempre oportuno, equivoco pero existente en cada tocada; es un engrane revolucionando quién sabe para qué. "Nos vamos por un caudal violento y no nos importa a donde nos lleve" me dijo ella después de invitarla a mi casa, justo después del concierto, apenas y lo dijo y yo ya estaba deteniendo un taxi, también la estaba deteniendo a ella, le ofrecí cocaína para aliviarla, había bebido de más. La subí como pude a mi departamento, me pidió que usara mi guitarra, que tocara algo de los Guns, o All nightmare long y mientras yo buscaba whisky. Sí, ganaba sobriedad y no es lo que yo pretendía.
La cocaína tiene un efecto macabro, logra mantenerte despierto pese a los efluvios del alcohol, puedes tomar tres botellas o más y la lucidez del momento no cesaría nunca, es esa la onda, permaneces como gato viviendo la eternidad fascinante de cada instante, pero olvidas que cada movimiento debe preceder un siguiente paso, despiertas aturdido con un dolor de cabeza descomunal, no te importa el presente por que quieres que esto termine pronto, y piensas que así será, que terminado este maleficio al que estas sometido volverás a hacerlo, a iluminar tu cuerpo con cada respirar de polvo.
Así estaba yo, entonces, pretendiendo alcoholizarla de nuevo para que decayera y yo le aligerara su peso con más blanca, con tantos reset olvidaría el origen de ésta partida. Cuando por fin Mónica olvidó a qué planeta pertenecía, la terminé de desnudar y ella no opuso resistencia. La penetré muchas veces, tantas como me dieron ganas, no la cuidé en lo absoluto. Ella, aún consiente pero perturbada por la visión borrascosa -esa visión inundada al vacío-, se satisfacía también, jalaba de mi melena, lamía mis tatuajes. En el momento más culminante, comenzó a sangrar de la nariz. "No la detengas, deja que sangre" le dije, había reventado en chorros como una bolsa pinchada o un globo en colisión, era sangre limpia aunque parda, era un estupor de belleza, a la vez era paradójico porque ella me salpicaba de su sangre que era sana, mientras que yo la contaminaba.
La sangre desmitifica muchos clichés, porque la sangre es el sinónimo más próximo de vida, si sientes un corazón latiente es porque hay sangre, el amor es una chispa de sangre caliente inflamando tu cerebro, naces bañado en salpicones de agua rojiza y, precisamente, el pene tiene que estar henchido de sangre para que se erecte y se conciba el apareamiento. Nuestra cuerpo, en sí, es todo un eufemismo, porque la piel oculta un mayor contenido, que es la sangre. Sin embargo, para darte cuenta de ello, habrías que cortarte, perforarte con un disparo o sufrir de un mazazo -no he conocido mujer que no sufra de algo en su periodo-. Entonces, ¿para descubrir la sangre hay que llenarse de violencia? A la violencia se le ha tratado mal, porque muchas cosas bellas están tratadas con violencia, en la primera relación sexual de las mujeres hay violencia al romperse el himen, una mariposa necesita violentarse cuando rompe su capullo para descubrirse a sí misma, al igual que lo hace el infante al romper la placenta. Violentar significa romper resistencia, aquella que no te deja ser, las cuestiones moralistas o éticas enfatizaron una de las tantas bifurcaciones que hay para la violencia: el crimen, el asesinato, etcétera. La verdad es que no es la violencia lo que destroza a la gente, sino la mala voluntad, la inquina, el odio.
Pese a todo lo que he dicho, yo también estoy lleno de odio, pero no es un odio original, no es mío, yo no lo creé ni nació de mí. Es un odio transmitido. No sé de quién, un día amanecí y ya tenía odio en las venas, me lo anunciaron en un espejo, quise creer que era una broma pesada pero un médico lo confirmó "usted fue infectado con odio". No tenía muchas razones para hacerlo, apenas la conocía, lo hizo porque no resistía cargar con tanto odio, hoy la entiendo, ayudé a amenizar su carga pero creo que cargué con más peso de lo que puedo resistir. Nadie te puede ayudar, hay muchas instituciones que simulan ayudar tu cuerpo pero no es del cuerpo de lo que estoy enfermo, es decir, no me importa, porque mi cuerpo tendría que morir algún tiempo, a mí me enfermaron de odio, el odio es color rojo y la vida se me hizo roja, me dio un revés.
Tengo mala voluntad, tengo inquina, así nace el asesinato, el crimen; a la violencia no le importa la ética y violenta todo lo que puede, en este caso la sangre, rompe con la vida, con el amor. Nacen niños infectados con odio, lo descubren después y no saben por qué van a morir tan pronto. Las mujeres, también infectadas con esto, tienen aún más cosas de qué quejarse cuando están en su periodo, porque es un recordatorio de que están arrancando hojas de un calendario que es el último de todos sus años.
Mónica tendrá un dolor de cabeza destrozante por unas cuantas horas, pronto se recuperará. A inhalado tanta cocaína, quiere cada vez más, ella siempre busca aliviarse de cualquier cosa. No sé hasta cuando se dará cuenta de que ha sido infectada, tampoco sé si sabrá que fui yo, pero estoy seguro de que al darse cuenta querrá repartir el odio como lo hago yo. Toda la vida quedará manchada de rojo.
-Omar Tiscareño-
Debo admitir que detesté a mi propio personaje, pero no me dieron ganas de odiarlo.
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