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27 de mayo de 2011

Superflua

Con roturas en los huesos,
con la cabeza desquiciada,
con el ego dolorido, pero contentísimo contigo

¡Qué dirán!, pues lo que sea...
ya qué, ya perdiendo la vergüenza y ganando el cinismo... las vírgenes ni dicen nada.
Luego ella, superflua, cacarea. Nomas la oigo. Pero fastidia [Desgraciado que soy, pero no puedo ser otra cosa]

Existen otros dolores que hacen más daño: Los que no se sienten y los que no se ven. Pero no lo entiendes, no sé si lo puedas entender y no es mi tarea enseñarte a olvidar las cosas. Si ya te había dicho que somos sólo pasado. Decir "voy a olvidar" es arraigar un recuerdo.

Acuérdate que a todos se nos regresa. yo ya había pagado por adelantado

«No olvides que soy perro viejo»

Foto: Francesco Cocco

25 de mayo de 2011

La tarea


Redondilla III

Será que tu voz no es mía,
porque me cuelgo en tu boca
como si fuera una roca
y me harta tu algarabía.

Yo no te quiero querer,
ni quiero ser ese perro
que sepa hacer desentierros
y sobre tu tierra arder.

Prefiero más otra luz;
la que tu no me conoces,
la que por algo descoses
tus trapos de canesú.

No quiero estar en tus ciernes.
Será que nadie es de nada,
será que mi alma es malvada.
Quizá es que sólo me pierdes

Y si no muere lo mato.
Y si revive lo hundo
en el rezumar profundo
de lo que fue, que fue un rato.




 Copla

Mira tu mar, que no es mar.
Mira la sal de tu cara.
Mira la ruta del agua.
Directo al pecho: estocada

Siente tu fuego, no es fuego.
Siente tus ojos que exhumo.
Siente como es que se apaga
la llamarada que hubo.

Prueba la hiel de tu viento.
Prueba el ondear de tu llanto,
dime cómo es que respiras
por el pulmón del quebranto.

Omar Tiscareño

22 de mayo de 2011

Ya nos merecemos que no este yo contigo

...y se supone que debería de doler.

A mí no me duele.

Soy un cínico, un desgraciado,
 soy todo eso que dices y de seguro más.

Pero a mí no me duele.

ni me interesa, ni me quita el sueño ni se me escurren los ojos como la sera cerca del fuego;
ni se me agitan los trapos cuando le soplas a mi foto
y ni me ahogas en los ríos de tus párpados.

Tampoco se me hincha la espalda con los golpes de tu mirada de maza,
no sé me empobrece el léxico con tus trescientas lecturas de mis mensajes.

A mí no me ensucia el alma eso que dicen los demás;
no sufro, para mis bienes, de la pena pública,
por eso tampoco te escucho cuando dices eso de qué un tu "otro" Yo te rodea las sienes.

pretende darme celos narrando historias ficticias de que tal muchacho (un gazpacho patán detrás de ella, como el que le conocí antes que yo) le prende sus veladoras también, que la pretende y qué no sé que más le excita su mitomanía

Soy un completo estúpido, es más, ni sé cual es la precisa palabra para este atropello mío. Es tanta insensatez y presunción de parte mía, que ni me fijo que tan idiota soy. Pero bien vale la pena, me desahogo y si pretendo ser duro, más lo fui conmigo.

Creo que ya develándonos, con nuestros cuerpos desnudos que ahora nos dan asco, es justo -para los dos- que yo ya no esté contigo,
porque a mí se me desdibujó esa sonrisa media chueca y fingida,
porque encontré un cariz más bonito bajo otra luna,
  porque tu luz ya es opaca, tus rayos son flacos
y porque...

9 de mayo de 2011

Hay un dios molesto que todo lo ve

Porque sé que siempre estás ahí, Sr. y no me desamparas.

Porque tú, Sr. invisible, siempre estás en mis huesos por dentro, como un mal de los buenos

Siempre rezo por ti y por mí. Para que la cólera no nos consuma, para no morir por peste, para saber ir y venir.

Tú Sr. que estás en los cielos y todo lo miras, no mires en mí. Mira en tu gente que de ti se va sin creer. Mira señor que hay mas cuerpos a tu alrededor y yo de ti no tengo sed. Ocupate, sr. de los que esperan o esperaban de ti algo.

Sr. presente aquí de vez en cuando, mirón, no mires tanto. Que no creo en ti, ni allá tampoco.

1 de mayo de 2011

Y ella moría viva

...él moría
   se moría
y se moría. A ella le rasguñaban por dentro,
   el agua le estiraba los párpados,
el Ganges le lamía la cara.
   Ella, ofuscada, no entendía que ya no podía morir más,
que ya no podía morir más,
   que ya no podía morir más, ya no más,
pues ya estaba muerto
     lo enterraban.


Omar Tiscareño 11

28 de abril de 2011

Vocación, convicción, accidente y rentabilidad

-Esque ustedes son gente rara. Sí, rarísima.¿Por qué estudian Letras? ¿por qué les gusta la investigación? Esas son cosas raras, a quién le va a interesar lo que se trata de decir a través de las obras literarias. De qué van a vivir. Por qué no mejor estudian medicina, la gente siempre se enfermará; o sicología, porque cada vez hay más locos. Por qué no mejor estudian otra cosa más técnica, más industrial, este país es industrial. Esto del estudio es una muy bonita utopía, uno siempre va tras él dinero. Deveras que ustedes son gente rara. ¿Nos se los han dicho ya?

24 de abril de 2011

Voluntariado

En el ruedo de las páginas de mi lectura cotidiana, se engañan las palabras que más que de mi boca nacen del ansia.
Un vistazo de luz, un rezo que suena a espiral y tus labios sangrados de mi fuerte inclinación voluntaria.
 Apareció tu nombre ahí. Tu actitud allá, una mujer ajena jugaba con un niño y el libro fue cada vez más pesado.

Y un apaciguado recuerdo vomita todo lo que ahora soy.

-(Quiero volverte a ver)
-(Ya sería mejor no pensar en ti)
-(No me importa, te quiero ver)
-(Entonces cae de nuevo)
-No me Interesa. Te quiero volver a ver.
Y perderlo todo. Y ganar nada. Pero todo para mí: la lucha y la derrota. No su estúpida mitomanía.

18 de abril de 2011

Sin miedo a morir

¡Qué tristeza!, Cuanta melancolía....

Me lo dijo hace poquito una señora ya grande y cansada:


Ay, hijo, si yo ya estoy como las plumas que se les caen a los pájaros. Ya nomas cayendo haber a dónde paro...

Esa señora pudo haber sido poetiza. Fue algo que también voló y cae desde la altura, desde los cielos. Pudo haber escogido un pájaro débil o herido, pero no. Los pájaros ni se dan cuenta de que mudan sus plumas y éstas se hacen objetos meramente inamovibles, supongo que ella creería que hasta inservibles.
Y ella, halada por los ciernes de lo que sea, cayendo liviana; siendo arrebatada por los soplos de otras cosas sin importarle como fuera acabar
 Era una señora de ochenta y tantos años, ya sin ganas de vivir. Sí, una nueva forma de dejar de temer a la muerte. De esperarla.




Foto: "Plumas IV" de Antonio

14 de abril de 2011

Sujeción.

Que tú,
que yo,
que nadie.

Mejor Ningún

Mejor Nada.

Y sí me gusta éste cielo, lo que no me gusta es estar atado a tierra; estar atado a ti.
Me das las alas pero me limitas el vuelo.

Fue, ya hace mucho, un paraíso robado. Pasillos largos de dolores aún más perpetuos.
Pero quién te robo la vista de los ojos,
la voz de tu boca.
Ya sé que estás ahí, pero dónde. Escucho tu acento y tu asentir pero no te siento.
Pero quién me quito mi sentir. Raro caso: todavía no dejas de ser lo que ya fuiste.

TúU            presente 
que no me deja ser lo que ya soy.

10 de abril de 2011

Las malas costumbres.

La otra vez inventé una muy bonita metáfora para ti, pero la olvidé. Dejé pasar el tiempo, no sé que decirte, se me escurrió como cuando el agua se va de las manos - como cuando los suspiros se me van del alma-.

También soñé contigo, pero no sé que soñé. Fue un sueño luminoso, algo así como un solárium; algo húmedo, como si me ahogara en tu saliva o por lo contrario muy seco, como despertar.

Dicho sea de paso que soy una estructura desfragmentada, como un rompecabezas sin distintivos.

¡Ah! sí, claro. También hice canciones, pero perdí mi guitarra, después mi cancionero. Mejor compré un bandolón que quién sabe que le pasó.
Luego, como todo se me perdía, lo otro se me escapaba y lo demás, si no huía de mí, se me olvidaba, preferí cortarme las venas




pinté un autorretrato de mí desbordándome las venas. Pensé dártelo en tu cumpleaños, pensé que te gustaría, pero...ya sabrás... no, no es cierto. No supiste: Claro que no olvidé tu cumpleaños.   Sólo no lo recordé. Hasta quise guardarlo para el día de tu santo pero como nunca tengo un calendario ni me di cuenta, la verdad.

Como tú de mí te hartaste y me quedé tan sólo, compré dos gatos que se hicieron seis y luego nueve y por último dos de vuelta. A cada rato se hieren. Se muerden. Se lamen. Se abandonan. Le puse nuestros nombres. Al pinto le puso el tuyo y al pardo el mío. Pero como el pardo se va tanto de la casa, mejor le cambié el nombre.

... ... ¡Ah!, sí. La otra vez llegué sin sueño a la cama. Me puse a divagar. Mientras que el gato roía mi pecho; el té se evaporaba de la olla sin que me diera cuenta; un tordo moría raptado por el otro felino  que de hambre perecía; la luna se escondía una y otra vez y yo la confundía con un faro; el ruido de la casa gritaba ecos de los espectros de tu risa
y sí, inventé una muy bonita metáfora de ti

pero la olvidé.


-Omar Tiscareño-

Lo que nunca se va a perder o Las malas costumbres. ¿¿Cómo lo titulo??

7 de abril de 2011

Poemas enterrados

Recordé que tengo una cuenta en mundopoesia.com.
Eso desde el 2008. Encontré un poema que escribí en el 2009. Espero que guste y que reciba alguna crítica.
(nótese que no conocía ni las figuras retóricas ni la métrica)

Una mentira


Tus ojos, tu cara de impostura;
pues implume eres tú y no creo.
Veo tu vuelo y te escucho cantora
cuando posas tu viaje al venero.
Ese canto es epinicio triunfal
de una batalla que nunca emprendió;
son los suelos y tierras de la capital
a la ausencia que el tiempo exilió.
¿Por qué eres tú una mentira?
Yo así no lo quiero creer.
La gente, obscena te mira;
y mirarte como cual, prefiriera no ver.

El pensarte tanto se me vuelve cansancio,
cómo cordeles mis brazos. Te quiero atar,
tenerte en mi lecho es lo que ansío;
quiero llenarme de ti hasta colmar
mi elocuencia ya convertida vacío.
Eres la farsa y acabarás conmigo,
dicen personas que auxiliarme quieren,
no saben que tu esencia es elogio
y mi alma a la tuya hiere.
Sólo creen que eres tú una mentira,
esa blasfemia no la voy a conceder,
serás vacía o quizá sátira
pero eres el ser de mi ser.


-Omar RT 09-
 
 
Bueno, dejaré otro:
Lumbre
 
Temporadas frío se avecinan
y se me antoja encenderme en fuego
para darte mi calor.
Pero eres tú una antorcha,
yo a tu lado soy ascuita,
entonces inviertes mi táctica
y me lleno de ti; me envuelvo
en una llamarada fatua
y mi candela te cubre.

Te beso, y pareciera que
el suelo fuera de brasas
y el tiempo humareda
que se nos aleja.
Pareciera que el
espiral arrogante y vacío
de la ausencia se llenaran de lumbre.

Temporadas de helor se avecinan
y me veré en ti, en tu hoguera que es
lecho de ardor pasional.
Temporadas de escarcha se avecinan
y se avecinarán cada fin de año y,
en cada uno, se me antoja quedarme contigo
 
 -Omar RT 09-

15 de marzo de 2011

Algo que dijo Ilse: Zaratustra se equivoca (y lo tristísimo que fue la abolición de lo Épico para mí).

"En este mundo tan sin sentido, ¿qué hago para sanar mi abrumación? ¿invento un mito cosmogónico? ¿invento a un ser supremo que inventó al mundo?"

...y ya no hay más caballeros en las órdenes. No más hombre virtuoso reconocido como símbolo. Pero ni se le dijo adiós. Por ahí va haber uno que otro foco intermitente que insista que lo clásico va a ser mejor (pero luego al revés y así cien veces).
... y ya no más épica, el Nuevo héroe y sus romanceros van a recatar este mundanal destierro con, a lo que digo yo, un algo de pesimismo. O dime tú cómo llamarías a un violento choque con la realidad miserable  y materialista (y no, no es lunes por la mañana) que lleva a dar muerte a muchos jóvenes merced del suicidio.


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Doña Jovita dejo de creer en los hombres. Dice ella que dejó de asombrarle la estupidez. Ahora se enamora de otras cosas, de su tejido por ejemplo o de la parsimonia de los crepúsculos.

-Hay cosas más fieles- me dijo- Por ejemplo el instinto, la memoria, un tigre siveriano recién domado y hasta incluso una mísma.

9 de marzo de 2011

Granito

ayy! que esas adicciones acabarán matandome.

me apareció un grano justo en la punta de la lengua. Yo sé por qué apareció, sólo yo sé (por mí apareció), porque todo lo de mí también soy yo; sentí comezón en el pecho,  por dentro, al lado izquierdo del corazón y al derecho del alma (si es que el alma está en el pecho); mi piel se volteó al revés, una vez más: una tras otra; las palmas en los nudillos y bueno... e-te-se, esas cosas que pasan cuando explota el ansia.

y no es la primera vez, te lo juro. Si casi siempre hay vuelcos sobre mí.

Te lo cuento, pero sólo a ti porque tú si me harás caso, que llevo casi veintiún años muriéndome así. Ese escandalo ya no es novedad acá en el cuerpo donde las cosas no se están mal.

Ah! sí... me apareció un granito en la lengua y te iba a platicar por qué... pero es que ayy que estas adicciones...
ACABARÁS MATANDOME.
No sé por qué desapareció, ni idea (por mí desapareció). No me conozco bien, hay cosas que hago sin consultarme a mí. SUENE COMO SUENE.

Mis nudillos en tu espalda. La comezón en tu pecho. Tu piel en mi piel.
Y no es la segunda vez. Te mentí. Si casi siempre hay huecos bajo ti.

Te recuento, pero sólo a ti, que vienen años y se van y me mantengo así.
Es escandalo, es novedad. Y más aquí en el cuerpo en donde no se esta bien.

Ah! sí... aquél granito. Pero tú ya sabes que: tú eres mi adicción.


-Omar RT 11-
...si vos sos mi utopía.

6 de marzo de 2011

-Aves-



Y dices:

"Si de tus dos errores, Omar, uno es grave, es el mirarme tanto y creerte ave. No lo eres. Eres implume. Tu andar es a rastras por los suelos lodosos, que son tu otro agravio. Además, tus piernas son cortas y no vas a mi par. Yo jamás te querré"

Error tuyo. Soy Golondrina en vela y por la bruma de tus noches vuelo sin aguja, ruta ni candela.
Naufrago por las costas y mares de tu desprecio y siempre regreso al mismo punto de partida de donde no me tomaste.

El otro tramo de mi errar es consuelo. Me encanta ver como te enciendes en las Llamaradas del olvido cuando posas tu cielo. Pero me entristece saber que son sólo alusiones,
  que en veradad son ascuas,
  que tu velo no cesa y que en mí ya no hay más fuego.

Si de mis dos errores, Nly, uno es grave.
Es estar con quien me quiere y creer quererte, ave.


-Omar RT 09-

Hermoso lustro fue aquél en que moría por ella. Más hermoso ahora ver que ya no es nada.
Foto: Wilfredo Carrizales (léase también su texto: De cuervos y afines contextos)

3 de marzo de 2011

00.46 (Cada noche)

No le pregunte que a dónde iba,
ni me despedí de ella,
ni le dije que yo acá la esperaría.

quizá no sea mía la espera. Va despertar cien veces sonriendo, pensando en mí

Tomó su bolsa y se maquilló [sus labios rojos cómo crepúsculos sangrientos].
Su pelo negro intenso, negro como la suerte echada de mi noche. Tan oscuro como la maldición de sus palabras.
Qué figura tan más colmada de gracia ví. Los poetas escribirían un poemario acerca de su espalda esbelta o se rascarían los ojos para ver lo cierto de las mentiras. Yo me dediqué a encender un cigarro y a imitar su maldición a lo abismal. A las luces artificiosas y falsas de unos ojos lejanos.

Ni le pregunte a donde iba. Y para qué si ya sabía.

Habla cuando fuma. Imagino que su voz son espectros de secretos jamás revelados o sombras vivientes que deambulan por el umbral de las calles. Y una luna, celosa de ella, le esculpió una hermana para que se estirara hasta mí. Yo rocé con mis dedos la parte central de su pecho pintado en el suelo, me pareció real. Tan frío, tan duro.

Y quise gritar mis suspiros, pero fallecieron en mi garganta. Qué triste mi susurro que omitía por vergüenza.
Luego, de pronto, ya le iba a decir que a donde iba.
pero ya se estaba yendo
pues una candela, más luminosa que yo
solapo mi instante.

Se fue. Ni le dije que yo acá la esperaría, en la otra esquina.
Se fue. Se fue veloz con un instante más automotriz
y por una ventana, que va a ser empañada, me susurro
esperame

-Omar RT 11-