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15 de agosto de 2016

Mono

Ingenue

I just don't know what to do

14 de agosto de 2016

23 de julio de 2016

2 de junio de 2016

Nadé en una cueva de nada

Me alegran los nuevos gestos, las nuevas normas de convivencia con ella; los días van y vienen, y me derrotan de otras maneras al llegar la noche; pienso que soy feliz, lo escribo: soy muy feliz.

(Nadé en una cueva de agua. Al principio, donde había luz, se apreciaba cristalina y tan pura. Al adentrarme, las sombras lo consumieron todo. Y soy feliz, también, nadando entre la penumbra, sin saber adónde voy. Zambullo la cabeza y tampoco veo nada, sólo sé que estoy haciendo algo que me fascina en un lugar oscuro, ¿me elevo, me hundo? con mis pulmones tan henchidos de aire que siento que voy a reventar y nadie va a verme morir junto a mi felicidad.)

Y soy feliz, carajo. Porque me alegra perseguir los ruidos de las nuevas calles. Corro con mi estúpida cara de felicidad y sin querer olvido la casa -los brazos- de la que estoy huyendo. Soy un perro que no sabe que ya está perdido, que ahora le pertenece a la calle.


Omar

13 de mayo de 2016

Un espiral de olas que se alejan

Leo un poema: "Vuelo tendido como un grito..." que se da en la noche, completo el verso: que se da en una noche como esta, aquí y ahorita. Cierro el libro, pero dejo un dedo en la página.

Yo lo daría: pegaría un grito largo-largo para que se tendiera por toda la noche, y me iría con él. Sería más bien un alarido, un aullido, un chillido; no-no: sería un horrísono -¿te gusta esa palabra? a mí también-; alertaría a los pájaros, estremecería el alambrado, y las hojitas secas de los árboles grandes se caerían -para que pudieras recogerlas, claro, y las guardaras entre tus libros; para que forraras los cuadernos de notas que te haces a mano; para que las pisaras cuando vas con prisa adonde sea que ahora vayas.

Quiero dar un grito que quiebre el sueño de los vecinos y los haga salir, que los haga buscar a un loco, a una mujer violada, a un joven con un cuchillo enterrado en el ombligo (es necesario que sea justo en el ombligo), a una madre con el cuerpo de un hijo frío; que los haga buscar a algo que no sea, ni se parezca, ni se remita a mí -aunque tú bien sabrías que soy yo, y te daría risa o te daría pena, y te pondrías roja-roja como si hubieras sido tú a la que sorprendieran y te enfadarías conmigo por haber hecho algo tan estúpido sólo para llamar la atención, tú atención; no me lo dirías, pero me creerías estúpido, y harías... harías... ay, ¡no sé qué harías!

Si me animara, daría un grito tan fuerte y tan desgastador que me desmayaría y me haría caer de cara al suelo; me abriría la ceja con el golpe y me saldría un chorrito de sangre parda. Dormiría por horas, luego días y luego años. Despertaría solo para verme morir y lo haría en silencio -¿qué estarías haciendo tú durante tanto tiempo? ¿te darías cuenta de que pude envejecer sin ti?

Abro de nuevo el libro: "El viento quiebra/ un espiral de olas que se alejan".

ort

3 de mayo de 2016

Apunte de hace unos meses

Blog, hace tiempo que dejé de escribirte de esta manera. A veces quiero publicar cosas de interés para que algunos puedan caer y entretenerse en este espacio, a veces sólo escribo para mí y dejo cosas ocultas en los borradores. Tampoco olvido que pretendo que este espacio deje un poquito de constancia de lo que he sido en mi vida.

Sé que suena ridículo escribir a manera de diario, pero quiero hacerlo. He tenido algunas situaciones en donde se involucran personas de mi alrededor. No quiero decir que son problemas, es solo que tengo que saber cómo sobrellevar las cosas. Estás situaciones me han hecho dejar de pensar un poco en mí, mejor dicho, no he reflexionado sobre cromo van las cosas, no he podido interiorizar en mí para saber cómo va todo y pienso que escribir así me ayudaría un poco. 

Quiero comenzar con algo tan banal como mi trabajo, porque es lo más reciente y además no lo he platicado con nadie. Siento que estoy siendo útil para la sociedad. Se dice que mi jefe es muy mamón, en este poco tiempo he visto algo de su megalomanía y su despotismo. Sinceramente no me tiene con pendiente, he trabajado con aun más presión y con más estrés (en el merendero y en Muñoz)

Hoy, precisamente, recordé mi primer empleo, sigue siendo el peor de los que he tenido; mi patrón no solo me insultaba, sino que encontraba la manera de hacerme creer que lo merecía, qué mal que olvidé su rostro, si lo viera de nuevo, lo perdonaría en secreto. Así lo hice con René, mi patrón del merendero (entre paréntesis: poco antes de terminar la carrera, trabajé nuevamente de mesero en otro merendero (la popular), entonces llegó René y fue de los únicos clientes del día, tuvo tiempo de mirarme y reírse; recuerdo que sentí coraje conmigo mismo porque, después de haber dejado de trabajar para él en la prepa, dije que le echaría muchas ganas en la universidad para jamás volver a tener un empleo como ese, pero en ese momento, a poco de egresar, seguía siendo mesero y su mirada me hacía sentir un imbécil; cierro paréntesis), a René lo volví a ver un día que visité al barman de su merendero, me saludó con la mano, de lejos y lo perdoné.

Es un poco tarde, continuaré otro día.

22 de abril de 2016

Sobre enterrar personas

Y Natalia se olvidó de mí desde entonces. Yo sé cómo le brillaban los ojos como si fueran charcos alumbrados por la luna. Pero de pronto se destiñeron, se le borró la mirada como si la hubiera revolcado en la tierra. Y pareció no ver ya nada. Todo lo que existía para ella era el Tanilo de ella, que ella había cuidado mientras estuvo vivo y lo había enterado cuando tuvo que morirse. 

"Talpa", Juan Rulfo

14 de abril de 2016

Nombres

La mujer baja la mirada y revela su nombre. Durante mucho tiempo, el hombre la llamó de otra manera. No puede creer que sea cierto.

--¿En verdad puedo fiarme de ti?
--Yo no pido que lo hagas

"¿De verdad ese es su nombre? ¿Desde cuando dejó de llamarse Mónica?" piensa él. "No puede ser verdad, ella no es quién dice ser. Igual la quiero tenga ese u otro nombre, pero ya no puedo fiarme de ella, dice ser otra persona y sé que no lo es".

La mujer alza la vista y anula al hombre con la mirada, luego le revela su nombre. ¿Durante cuánto tiempo la pensará de otra manera?


ort

3 de abril de 2016

Ficción de hace cuatro años más o menos: Juan Pablo, drogas duras y un hombre muerto

Nos adoptó y fuimos a su casa A, C y yo. Compramos cervezas. En esos tiempos yo solía embriagarme y tomar las cosas muy a la ligera. Ese día lo hice.

Vimos películas Gore y conciertos de bandas metaleras y de punk-core. Nos divertíamos sorbiendo un trago cada que aparecía el público destrozándose el cuerpo en el slam.

De rato, Juan Pablo prendió la compu. Nos enseñó fotografías de un amigo suyo: le hacía gracia drogarse con cocaína y jugar con una navaja, las fotos que veíamos en su computadora eran de  esa persona rasgándose el antebrazo con su juguete: la mirada enfrascada al vacío y un corvo dolor en sus labios. 

Llegó su compañero de piso. Olia a mota, Juan Pablo dijo que es lo más leve que se mete al cuerpo. Saludo cordial, palabras entrecortadas y vómito. Cayó de bruces al suelo y nadie quiso levantarlo (probablemente ahí permanece.) 

Seguimos viendo fotografías en la computadora de Juan Pablo. Gente intoxicada en toquines caceros. "Ella es Dolores Castro, siempre se la cogen cuando cuando hace fiesta en su casa; él es Leonardo, ese cabron inhala pegamento todo el día, es muy buena persona, siempre se despide de abrazo".

En la pantalla: un hombre en una carretera, tendido boca arriba; la sangre le sale de la boca y de la nariz y se encausa para dibujar un río pequeñito, ese río parece haber goteado y goteado hasta dibujar un lago un poco mas grande que la circunferencia  de la cabeza. "A ese hombre lo atropellaron en tercer anillo, cuando llegamos ya había muerto". 

Luego de varias fotos más, apagó la compu y platicamos de cosas que tenían que ver con su empleo, la universidad y la chava que dejó embarazada en Jesus María. 

Después de todo, mis amigos y yo fuimos a comer tacos para bajar avión y cada quien regresamos a las casas de nuestros respectivos padres. 

30 de marzo de 2016

Cosas que no pienso cuando la mujer se entrega y yo cierro los ojos

La mujer abre su cuerpo y de las vísceras surgen mariposas blancas que luego se hacen polvo y luego se hacen nada. Apenas un sabor cenizo en mis labios.

Sé que hay algo ahí, fuera de mis ojos, que rastrea mi cuerpo con los labios. Sé que hay algo ahí que olisquea mi cuello, mi tórax y mi entrepierna. Sé que hay algo ahí que busca lo que no tengo.

Si abro los ojos, desaparecerá la imagen de Ella y de mí en un abrazo sincero. Y lloraré y le diré a la mujer que no pasa nada y que también la quiero.


ort

29 de marzo de 2016

Un sueño que no ocurrió

Despierto. Aun estoy confundido:

Tú piel está junto a mi piel y nadamos juntos: somos siameses. Los colores del sueño son rosa pálido; violeta y azul cobalto para el cielo; gris y esmeralda para el mar. Colores en pastel.

Nos acercamos a la gran flor rojo-azul que esta justo al centro del mar, es hermosa y es tan grande. Estamos a punto de llegar.

 Nos detenemos en un cayo de arena y, al alzar mi cuerpo, ya no estás tú. 

Estoy confundido. Despierto.

22 de marzo de 2016

Apuntes de dos cosas que ni siquiera sucedieron


I

Qué remotos me resultan ahora los abrazos, pienso, mientras me aferro con fuerza al cuerpo de una mujer aun reciente. 
La mujer arquea su espalda para atrás hasta lo sorprendente, exhala un grito que se evapora enseguida y cae en dos partes. No puedo creer que yo la haya dividido, ni siquiera la sentía.

II

con mis manos guardo mi rostro
y lo escondo para que nadie lo vea:
me avergüenza llorarte.

19 de febrero de 2016

todos mis primos se casan en el mismo templo, en el mismo pueblo. Tres de ellos festejaron en el mismo salón, otros dos con las hijas de una misma familia, cuatro se vistieron de negro, uno de blanco, uno de gris, uno de charro.

Todos mis primos se casan antes de los 26 años, se casan con chicas menores de 22, pero que lucen de 27. 26 años es la edad más adulta que se permite en el pueblo.

Todos mis primos siguen viviendo en el mismo pueblo. Tienen el mismo trabajo. Se emborrachan en las mismas cantinas con los mismos amigos.

Ellos dicen que casarse es el siguiente paso. Todos los días es un nuevo día para repetir las cosas. Estar sólo bajo estas condiciones sería penoso.

18 de febrero de 2016

Rescates

Puedes saquear lo que resta: libros viejos, versos descabalados, algunas canciones, rastros de mis pensamientos y otras cosas que no se incendiaron a tiempo. 

Puedes tomarlo lo que gustes y después huir, ni siquiera te perseguiría; dejaré la puerta entreabierta por si decides tomarlo todo -espero quepan en tus manos todas las palabras que inventé.

Las cosas que dejes irán muriendo providencialmente. Por favor, cierra la puerta por fuera cuando salgas.

4 de febrero de 2016

Mentiras diarias

El 28 de diciembre del 2014, Lidia abrió un blog que se murió en ese instante. 

Su primera entrada hablaba de verdades que se entronizan y que son persuasivas.  Algo mas peligroso que una mentira. Dijo que publicaría más cosas y yo comenté que la leería con gusto. 

He estado pensando mucho en las mentiras (Creo que era de eso de lo que quería escribir hoy).  He estado haciendo una nueva actividad que le copié a una persona: al día escribo tres cosas que me contaron y que consideré como mentiras y además escribo tres cosas que dije o pensé decir que eran mentiras.

Comparto algunas cosas: 

"Hoy Santiago me pidió mi número de teléfono, yo sé que ya lo tenía, quiso ser educado" "hoy Omar-San dijo que haría lo posible por no cancelar el curso, pero es inminente que se cancelará (el sabe que mintió?)"

No sé de qué va la actividad. Herramientas sociales para establecer confianza? Aún no he descubierto alguna mentira que me entristezca, de hecho creo que me han mentido para hacerme sentir bien (soy tan torpe que así lo creo)  

La otra vez escribí a alguien algunas verdades que me dolieron mucho y después pensé "todo pasa, estaremos bien". Creo que apuntaré esa frase en mi lista y después del tiempo la borraré